Día Internacional de la Lengua Materna, hablar y jugar en una segunda lengua no altera la sincronía cerebral entre madre e hijo, según un nuevo estudio.
Hablar en una segunda lengua no afecta a la sincronía neuronal entre madres e hijos bilingües, según ha comprobado un nuevo estudio.
El equipo investigador analizó si la lengua utilizada entre madres e hijos en familias bilingües afectaba a sus interacciones. Compararon situaciones en las que se comunicaban en la lengua materna de la madre con otras en las que hablaban en inglés, para ver si el multilingüismo podía ser una barrera para la comunicación y el vínculo entre padres e hijos.
El estudio, publicado en Frontiers in Cognition (fuente en inglés), concluye que esta sincronía no parece perderse ni siquiera cuando se cambia de lengua.
“Aquí mostramos que los cerebros de las madres bilingües y de sus hijos siguen igual de ‘en sintonía’ gracias a la sincronía neuronal, independientemente de que jueguen en la lengua materna de la madre o en una segunda lengua adquirida”, explicó Efstratia Papoutselou, primera firmante del estudio e investigadora en la Universidad de Nottingham.
La sincronía neuronal es la actividad simultánea de redes neuronales en los cerebros de personas que interactúan socialmente. Se considera clave para un vínculo saludable entre padres e hijos.
Cómo se llevó a cabo el estudio
El equipo analizó 15 parejas formadas por madre e hijo. Todas las madres tenían el inglés como lengua no materna, pero lo dominaban como segunda lengua.
Los niños eran bilingües en la lengua materna y en inglés.
Para el estudio, participaron en una sesión de juego de 45 minutos, dividida en tres partes diferentes, primero interactuaban en la lengua materna de la madre, después continuaban en inglés y, por último, jugaban por separado en silencio.
Tanto la madre como el hijo llevaban un gorro que medía los cambios en la concentración de oxígeno en los vasos sanguíneos del cerebro.
Los investigadores constataron que la sincronía neuronal era más intensa durante el juego interactivo que cuando madre e hijo jugaban de forma independiente.
La sincronía fue especialmente fuerte en la corteza frontal del cerebro, donde tienen lugar la toma de decisiones, la planificación, el razonamiento y las emociones.
Los autores concluyeron que hablar en una segunda lengua no afectaba a la capacidad de la madre para sincronizarse con su hijo durante el tiempo de juego.
Afecta el bilingüismo a nuestras interacciones
Aunque este estudio concluye que cambiar de lengua no interrumpe la sincronía neuronal entre madres e hijos, investigaciones más amplias muestran que utilizar una segunda lengua influye en cómo se comunican las personas.
En Europa, tres de cada cinco personas pueden mantener una conversación en una lengua distinta de la materna, según los últimos datos del Eurobarómetro (fuente en inglés) de 2024, un aumento de tres puntos desde 2012.
Un estudio (fuente en inglés) señala que, en adultos que han aprendido una segunda lengua más tarde en la vida, la interacción puede diferir de la que mantienen en su lengua materna, sobre todo en contextos cargados de emoción o que exigen un gran esfuerzo cognitivo.
“Las personas que hablan una segunda lengua señalan a menudo una sensación de distanciamiento emocional cuando utilizan una lengua que no es la materna, lo que puede influir en cómo expresan el afecto, la disciplina o la empatía en las interacciones entre padres e hijos”, escribieron los autores.
Concluyeron que las futuras investigaciones deberían estudiar familias con distintos niveles de dominio de la lengua, incluso cuando uno de los progenitores es menos fluido en la segunda lengua o cuando el niño no es bilingüe desde el nacimiento.
Añadieron que también sería importante analizar otros tipos de interacciones fuera del ámbito familiar, como las que se dan entre niños y profesores o entre niños y desconocidos.