La esclerosis lateral amiotrófica es una enfermedad neurodegenerativa que afecta al sistema nervioso. Alrededor de 400.000 personas la padecen en todo el mundo.
La esclerosis lateral amiotrófica (ELA, por sus siglas en inglés ALS) es una enfermedad neurodegenerativa que afecta al sistema nervioso, a las células nerviosas del cerebro y de la médula espinal.
En todo el mundo, aproximadamente 400.000 personas viven con ELA y en torno a 100.000 mueren cada año a causa de la enfermedad. En Europa afecta a unas 50.000 personas, según la asociación de pacientes ALS Liga.
La prevalencia se sitúa entre dos y seis personas por cada 100.000, y la enfermedad es algo más frecuente en hombres que en mujeres. La mayoría de las personas reciben el diagnóstico entre los 55 y los 75 años y suelen vivir de dos a cinco años después de la aparición de los síntomas.
Pero puede aparecer antes. El actor Eric Dane falleció el jueves a los 53 años tras ser diagnosticado de ELA, menos de un año después de hacer público el diagnóstico. La ELA ataca a las neuronas motoras, las células nerviosas que regulan los movimientos voluntarios, e impide que los mensajes del cerebro lleguen a los músculos.
¿Cuáles son los síntomas?
Los síntomas de la ELA varían de una persona a otra, según qué células nerviosas estén afectadas. El primer síntoma suele ser la debilidad muscular, que se extiende de forma gradual y empeora con el tiempo.
Otros síntomas frecuentes incluyen dificultad para caminar o realizar actividades cotidianas, debilidad en las piernas, los pies o los tobillos, debilidad en las manos, habla pastosa o dificultad para tragar.
La ELA suele comenzar en las extremidades, manos, pies, brazos o piernas, antes de extenderse a otras partes del cuerpo.
¿Qué tipos de ELA existen?
En función de la parte del cuerpo donde se manifiesta inicialmente, se clasifica en tres formas, de inicio en la pierna, en el brazo o en la boca y la garganta. Según su causa, puede dividirse en dos tipos.
La ELA esporádica, que representa el 90% de los casos, aparece de manera aleatoria y por una causa desconocida, según el centro médico académico sin ánimo de lucro Cleveland Clinic.
La ELA familiar, que supone en torno al 10% de los casos, está provocada por cambios genéticos heredados que se transmiten dentro de la familia.
¿Qué tratamientos existen?
Aunque la ELA no tiene cura, existen tratamientos que pueden ralentizar la progresión de la enfermedad y mejorar la calidad de vida.
Entre ellos figuran la medicación, la terapia y la rehabilitación, además del apoyo nutricional y respiratorio.