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Un estudio vincula la contaminación del aire a mayores riesgos de salud en regiones europeas pobres

La contaminación del aire se asocia a mayores riesgos para la salud en las regiones europeas más pobres.
La contaminación del aire aumenta los riesgos para la salud en las regiones europeas más pobres Derechos de autor  Canva/Cleared
Derechos de autor Canva/Cleared
Por Marta Iraola Iribarren
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En Europa, las regiones más pobres son las que más sufren los efectos de la contaminación del aire sobre la salud, según un nuevo estudio.

Las regiones con mayores niveles de pobreza y una menor implantación de energías renovables afrontan el mayor riesgo de mortalidad asociada a la contaminación atmosférica, según un nuevo estudio.

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La investigación, publicada en la revista Nature (fuente en inglés), concluye que cuanto mayor es la pobreza, mayor es la vulnerabilidad frente a la contaminación del aire.

"No se trata solo de que las regiones más pobres estén más contaminadas", señaló Zhaoyue Chen, primer autor del estudio en el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal).

Apuntó que las regiones más ricas suelen contar con sistemas sanitarios mejor dotados, programas de salud pública más amplios, una mayor conciencia social sobre los efectos de la contaminación del aire y una capacidad más alta para aplicar políticas medioambientales.

"Cuantificar los riesgos de mortalidad atribuibles a la contaminación atmosférica en cada región y periodo puede ayudar a identificar con mayor precisión a las poblaciones más vulnerables", añadió Chen.

El estudio, realizado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) en colaboración con el Barcelona Supercomputing Center, analizó datos de más de 88 millones de muertes en 31 países europeos entre 2003 y 2019.

Los investigadores constataron que los riesgos para la salud de la contaminación atmosférica no vienen determinados únicamente por los niveles de contaminación, sino también por la vulnerabilidad de la población.

Incluso cuando las regiones registran niveles similares de contaminación del aire, las consecuencias para la salud pueden variar mucho debido a las condiciones socioeconómicas y demográficas.

¿Qué explica estas diferencias?

El estudio constató que las regiones con un producto interior bruto (PIB) per cápita más alto, menores tasas de pobreza y una esperanza de vida más elevada, sobre todo en el norte y el oeste de Europa, presentaban un menor riesgo de mortalidad asociado a la contaminación del aire.

En cambio, las zonas del sur y el este de Europa registraron riesgos considerablemente más altos, que en algunos casos incluso duplicaban los de las regiones con mejores condiciones socioeconómicas.

"Los países de Europa occidental han tendido en general a invertir más recursos en energía limpia, infraestructuras verdes y controles de emisiones más estrictos", explicó Joan Ballester Claramunt, autor sénior del estudio.

Añadió que los países de Europa oriental han dependido a menudo en mayor medida de la financiación exterior y siguen en una fase temprana de integración de las energías renovables y de las medidas de control de la contaminación.

Una brecha creciente

Estas desigualdades también han evolucionado de forma diferente con los años, señalaron los autores.

Las regiones más acomodadas experimentaron una disminución significativa de los riesgos asociados a las partículas finas PM2,5, las partículas gruesas PM10 y el dióxido de nitrógeno (NO2) entre 2003 y 2019, todos ellos contaminantes vinculados a un alto riesgo para la salud.

Las regiones con menores ingresos o menor esperanza de vida apenas registraron mejoras, o incluso aumentos en algunos casos, en los riesgos de mortalidad asociados a estos contaminantes durante el periodo de estudio.

Los investigadores observaron que las regiones que dependen más de los combustibles fósiles tienden a estar expuestas a una mezcla más amplia de sustancias nocivas, como partículas ultrafinas y metales pesados, que pueden causar un mayor daño al organismo.

Las regiones con una implantación avanzada de energías renovables y mejoras sostenidas en la calidad del aire pueden beneficiarse de una mejor función pulmonar y cardiovascular y de una mayor resiliencia fisiológica, lo que mitiga los efectos agudos sobre la salud.

Los análisis muestran que el aumento de las energías renovables en el presente siglo se asocia a una reducción de la contaminación atmosférica del 15 % en el caso de las partículas finas, del 54 % en las partículas gruesas y del 20 % en el NO2.

La exposición a la contaminación del aire es un factor de riesgo reconocido de la enfermedad de Alzheimer y de varias patologías crónicas frecuentes, como la hipertensión, el ictus y la depresión.

La Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) estimó en un informe de diciembre que los niveles inseguros de contaminación atmosférica provocaron 182.000 muertes en 2023.

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