Seis países europeos se situaron entre los diez primeros, pero los resultados incluyen una advertencia, la felicidad de los jóvenes en el mundo se ve lastrada por las redes sociales.
Finlandia vuelve a encabezar la clasificación como país más feliz del mundo por noveno año consecutivo, por delante de Islandia, Dinamarca y Costa Rica, según el 'World Happiness Report 2026'.
Suecia y Noruega completan los seis primeros puestos, seguidas por Países Bajos, Israel, Luxemburgo y Suiza entre los diez países mejor situados.
El ascenso de Costa Rica hasta el cuarto puesto supone la mejor posición histórica para un país latinoamericano.
Por segundo año consecutivo, ningún país anglófono entra entre los diez primeros. El mejor situado es Nueva Zelanda, en el puesto 11, seguida de Irlanda en el 13 y Australia en el 15.
Kosovo, Eslovenia y la República Checa se incorporan al grupo de los veinte mejor clasificados.
En general, la mayoría de los países industriales occidentales son ahora menos felices que entre 2005 y 2010, y las emociones negativas se han vuelto más frecuentes en todas las regiones del mundo, concluye el informe.
Europa es cada vez más igualitaria en términos de felicidad, con los países de Europa Central y Oriental recortando distancias. Sin embargo, los jóvenes de Europa Occidental, el Reino Unido e Irlanda declaran un menor bienestar, tanto en términos generales como en comparación con las generaciones de mayor edad.
La mayoría de los países que registran las mayores mejoras en la valoración de la vida desde 2006-2010 se encuentran en Europa Central y Oriental, entre ellos Serbia, Bulgaria, Letonia y Bosnia y Herzegovina.
La clasificación se basa en la media de tres años de la valoración que hace cada población de su calidad de vida.
A continuación, los expertos tratan de explicar las diferencias entre países y a lo largo del tiempo recurriendo a factores como el PIB per cápita, la esperanza de vida en buena salud, disponer de alguien en quien confiar, la sensación de libertad, la generosidad y la percepción de la corrupción.
"En cuestión de felicidad, construir lo bueno de la vida es más importante que detectar y corregir lo malo. Ambos esfuerzos son necesarios, ahora más que nunca", afirmó John F. Helliwell, profesor emérito de Economía en la Universidad de la Columbia Británica y editor fundador del 'World Happiness Report'.
La felicidad entre los jóvenes
Los jóvenes de Norteamérica y Europa Occidental son mucho menos felices que hace 15 años, concluyen los autores.
En una clasificación sobre la evolución de la felicidad entre los menores de 25 años, Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda se sitúan entre los puestos 122 y 133 de una lista de 136 países.
Aunque las emociones positivas siguen siendo el doble de frecuentes que las negativas, la preocupación se ha extendido entre los jóvenes.
Qué está detrás de la infelicidad
El informe señala a las redes sociales como uno de los principales motores de infelicidad entre los jóvenes.
"Las pruebas disponibles a escala mundial dejan claro que la relación entre el uso de las redes sociales y nuestro bienestar depende en gran medida de qué plataformas usamos, quién y cómo las utiliza y durante cuánto tiempo", explicó Jan-Emmanuel De Neve, director del Wellbeing Research Centre de Oxford, profesor de Economía en la Universidad de Oxford y editor del 'World Happiness Report'.
Añadió que el uso intensivo se asocia a un bienestar mucho menor, pero que quienes deciden prescindir por completo de las redes sociales también parecen perderse algunos efectos positivos.
"Más allá de esta complejidad, está claro que debemos hacer todo lo posible por devolver lo 'social' a las redes sociales", señaló De Neve.
Los jóvenes que utilizan las redes sociales menos de una hora al día declaran los niveles de bienestar más altos, por encima incluso de quienes no las usan en absoluto.
Los autores señalan que las redes sociales están perjudicando a los adolescentes a una escala lo bastante amplia como para provocar cambios a nivel poblacional.
"Demostramos que hoy existe una evidencia abrumadora de daños directos graves y extendidos, como el ciberacoso y la sextorsión, y pruebas contundentes de preocupantes daños indirectos, como la depresión", escriben.
El informe constata además que el tipo de plataformas que utilizan los jóvenes marca una diferencia.
Las plataformas concebidas para facilitar las conexiones sociales muestran una clara asociación positiva con la felicidad, mientras que aquellas impulsadas por algoritmos tienden a asociarse de forma negativa cuando se utilizan muchas horas al día, según los autores.
"Nuestra tesis es que los daños directos causados por las redes sociales no son solo sucesos puntuales ni accidentes aislados que afecten cada año a unos pocos cientos de adolescentes", subrayan los autores.
Añaden que existen tantos tipos distintos de daños entre los adolescentes que utilizan las redes sociales varias horas al día que el número de víctimas probablemente supera los diez millones cada año solo en Estados Unidos.
"La era digital está transformando los cimientos sociales y emocionales del bienestar en Europa", afirmó Zeynep Ozkok, coautora del estudio en la Universidad St. Francis Xavier de Canadá.
Añadió que estos efectos no son uniformes ni inevitables, dependen de quién es cada persona, del mundo social en el que vive y del entorno digital que la rodea.
"Comprender estas interacciones es esencial para diseñar políticas que apoyen el bienestar en una sociedad cada vez más conectada", concluyó Ozkok.