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Compartir piso, compartir microbioma: estudio detecta bacterias comunes

Compartir vivienda también implica compartir microbios en el intestino y la boca.
Compartir un hogar también implica compartir microbios en el intestino y en la boca. Derechos de autor  Cleared/Canva
Derechos de autor Cleared/Canva
Por Marta Iraola Iribarren
Publicado
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Las personas que comparten piso no solo comparten la cocina, también partes de su microbioma oral e intestinal, según un nuevo estudio de la Universidad de Trento, en Italia.

Los investigadores han comprobado que las personas que conviven comparten ciertos microbios con independencia de la «proximidad» de su relación. Hermanos, padres e hijos compartían cantidades similares de cepas microbianas.

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Es posible que tus compañeros de piso también estén viviendo gratis en tu intestino.

Las parejas sentimentales, en cambio, compartían más microbios orales, algo que los investigadores atribuyen a los besos.

"Con quién decidimos compartir nuestra casa puede influir mucho en nuestros microbiomas, con posibles consecuencias para nuestra salud", señaló Vitor Heidrich, primer autor y biólogo computacional de la Universidad de Trento (Italia).

El equipo analizó 1.644 parejas de muestras de boca y heces para ver cómo se propagan los microbios entre personas sanas que viven juntas y cómo se desplazan de la boca al intestino dentro de una misma persona.

Las personas que vivían juntas compartían el 19% de sus cepas del microbioma intestinal y el 26% de las cepas del microbioma oral, frente al 6% y al 0% entre quienes no convivían.

Las parejas románticas compartían de media el 44% de sus microbios orales.

El microbioma humano intestinal y oral está formado por millones de organismos microscópicos, entre ellos bacterias, virus, hongos y parásitos. Es único en cada persona y viene determinado por una combinación de factores como el entorno en el nacimiento, la alimentación durante la infancia, la dieta a largo plazo y el estilo de vida.

Este intercambio probablemente se produce a través del contacto diario y de los entornos compartidos. Las personas que viven juntas preparan y comen la comida juntas y comparten el cuarto de baño, lo que ofrece oportunidades para que los microbios pasen de una persona a otra.

"Sabemos que la dieta y otros factores de estilo de vida pueden cambiar nuestro microbioma, pero esos factores actúan sobre los microbios que ya llevamos dentro", explicó el autor principal y biólogo computacional Nicola Segata, de la Universidad de Trento (Italia). "Eso no resuelve la cuestión de dónde proceden esos microbios".

Segata añadió que resultaba sorprendente que el microbioma oral fuese solo ligeramente más transmisible que el microbioma intestinal.

"Esto nos indica que la mayoría de nuestros microbios están prácticamente en todas partes y que el intercambio microbiano es muy elevado, pero que nuestros microbiomas se moldean sobre todo por la capacidad de nuestro organismo para aceptar o no la colonización de estas bacterias".

Los investigadores también descubrieron que los microbios que se transmiten con más facilidad entre personas son, con más frecuencia, los asociados a una mala salud, en particular a la diabetes de tipo 2 y, en general, a una mala salud cardiometabólica.

En la boca, las especies más transmisibles incluían dos microbios asociados al cáncer colorrectal y varios patógenos oportunistas que pueden causar enfermedades graves en personas con el sistema inmunitario debilitado.

Los autores señalaron que estos resultados podrían sugerir que los microbios asociados a enfermedades presentan características que les permiten propagarse con más facilidad o encontrar menos resistencia al colonizar nuevos huéspedes.

"Es difícil especular por qué ocurre esto, pero podría reflejar su capacidad para resistir el estrés", afirma Heidrich. "Los mismos rasgos que les ayudan a sobrevivir al viaje entre humanos pueden permitirles prosperar en las condiciones inflamatorias asociadas a la enfermedad".

Los investigadores afirman que estos hallazgos podrían ayudar a mejorar los tratamientos basados en el microbioma, como los probióticos y las terapias de trasplante de microbiota fecal.

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