Según un nuevo estudio, ciertos patrones en la sangre presentes antes de la vacunación podrían ayudar a prever la intensidad de la respuesta del sistema inmunitario.
No todas las personas reaccionan igual a las vacunas. Las respuestas inmunitarias varían en intensidad según la edad, el sexo, las enfermedades previas y la genética.
En un nuevo estudio, publicado en la revista Cell Press Blue, investigadores del programa SeroNet del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos analizaron cómo los anticuerpos ya presentes frente a microbios frecuentes pueden anticipar la respuesta de una persona a nuevas vacunas.
“Ciertos biomarcadores, cuando se analizan con sistemas de inteligencia artificial, permiten prever quién responderá bien a una vacuna incluso antes de recibirla”, explicó Joshua LaBaer, que dirigió el estudio, el cual sugiere que algunas personas llegan más preparadas inmunológicamente que otras.
La inmunosupresión, es decir, tener un sistema inmunitario debilitado, se asocia a una respuesta de anticuerpos más débil tras la vacunación, lo que aumenta el riesgo de infección, la gravedad de la enfermedad y la mortalidad.
Los investigadores constataron que, antes de recibir una vacuna, el sistema inmunitario ya ofrece pistas sobre cómo va a reaccionar y cuán sólida será la respuesta.
El estudio analizó más de 8.000 muestras de sangre de más de 4.000 personas, en las que se buscaron anticuerpos frente a 185 antígenos de virus y bacterias habituales y de dianas relacionadas con enfermedades autoinmunes.
Entre los participantes había voluntarios sanos y personas con el sistema inmunitario debilitado por patologías como el VIH, el mieloma múltiple o trasplantes de órganos sólidos, todos ellos vacunados frente a la COVID-19.
A continuación, los investigadores emplearon inteligencia artificial para analizar los patrones en las muestras recogidas antes y después de la vacunación frente a la COVID-19, identificando firmas de anticuerpos que permitieron clasificar a los pacientes como buenos o malos respondedores a la vacuna.
Identificaron lo que denominan “anticuerpos centinela”, que actúan como indicadores de la respuesta inmunitaria probable de una persona a una vacuna concreta y ayudan a prever cómo reaccionará su organismo ante el virus.
“Identificamos firmas antimicrobianas universales que se asociaban de forma positiva con el 25% de los participantes con mejor respuesta a la vacuna frente a la COVID-19”, señalaron los investigadores.
El estudio observó que niveles más altos de ciertos anticuerpos preexistentes, en especial los dirigidos contra microorganismos frecuentes como Staphylococcus aureus, el virus respiratorio sincitial (VRS) y el virus parainfluenza humano tipo 3 (HPIV-3), se relacionaban con respuestas más vigorosas a la vacuna de la COVID-19.
La transformación de las estrategias de vacunación
Si se utilizan los perfiles de anticuerpos antimicrobianos preexistentes como biomarcadores predictivos, los médicos podrían identificar antes de la inmunización a las personas con mayor probabilidad de desarrollar una respuesta inmunitaria débil.
El estudio aplicó técnicas de aprendizaje automático para construir modelos predictivos capaces de clasificar a las personas con una respuesta a la vacuna considerada subóptima.
“Anticipar qué individuos desarrollarán una respuesta de anticuerpos deficiente antes de la vacunación podría mejorar las estrategias de vacunación personalizada”, escribieron los investigadores.
Esto permitiría intervenir de forma más dirigida, por ejemplo con pautas de dosis adaptadas, vacunas de distinto tipo o dosis de refuerzo adicionales para quienes presentan un mayor riesgo.