El uso de un dispositivo de localización ha reducido los tiempos de recuperación en un 26 %, según el informe SITA 2026 Baggage IT Insights.
Hacer la maleta con lo imprescindible ya no es lo mismo. Calcetines, ropa interior, crema solar… y un Apple AirTag (o cualquier otro dispositivo de localización que prefiera).
Saber en todo momento dónde está su equipaje da tranquilidad a los viajeros, algo que reconforta mucho incluso cuando viven el trauma de ver caer la última maleta en la cinta mientras la suya no aparece.
Ahora, nuevos datos recopilados por SITA WorldTracer (fuente en inglés), un sistema de gestión automatizada de equipajes utilizado por 500 aerolíneas y 2.800 aeropuertos, muestran que las maletas que llevan estos dispositivos tienen muchas menos probabilidades de perderse para siempre y que, además, los pasajeros recuperan sus pertenencias extraviadas con mayor rapidez.
Según el informe SITA 2026 Baggage IT Insights, el número de maletas realmente perdidas (la mayoría acaba localizándose, solo una proporción muy pequeña resulta irrecuperable) se redujo un 90% cuando la maleta en cuestión llevaba un Apple AirTag o un accesorio compatible con la red Find My.
Las aerolíneas que utilizan la integración de Apple Find My y Share Item Location en WorldTracer también han registrado una reducción del 26% en el tiempo de recuperación de las maletas retrasadas.
En conjunto, las tasas de incidencias y el volumen total de maletas mal gestionadas cayeron un 23% y un 19% respectivamente en 2025, hasta situarse en su nivel más bajo registrado, con la excepción del periodo de la pandemia.
¿Se pregunta por qué se retrasan las maletas? La principal causa, que explica el 39% de los casos, es la mala gestión en los tránsitos, es decir, cuando la maleta no llega a cargarse en el segundo vuelo.
Los errores de billete, los intercambios de equipaje y los controles de seguridad provocan el 18% de los retrasos, mientras que los fallos en la carga son responsables del 16%. Las incidencias relacionadas con aduanas, la meteorología, las restricciones de espacio o peso y los propios aeropuertos explican el 11% de los retrasos, los errores al cargar o descargar el 8%, y los fallos en el etiquetado y la mala gestión en el aeropuerto de llegada el 4% de los retrasos cada uno.
En 2025, unos 24 millones de equipajes fueron mal gestionados, lo que equivale a 4,9 maletas por cada 1.000 pasajeros.