El 28 de mayo, equipos médicos visitaron colegios de toda Goma, la mayor ciudad de Kivu Norte, para explicar a alumnos y profesores las medidas de higiene, cómo reconocer los síntomas del ébola y la importancia de notificar con rapidez los casos sospechosos. Las autoridades sanitarias advirtieron de que el hacinamiento y años de desplazamientos forzados por el conflicto pueden acelerar la propagación del virus.
El brote está sometiendo a una presión creciente al sistema sanitario del país. El ministerio de Sanidad ha informado de 101 casos confirmados, mientras se vigila a más de 3.000 contactos. El número de posibles contagios se acerca a 1.000 y se han registrado al menos 220 muertes sospechosas.
Más al norte, en Bunia, las autoridades recibieron el jueves 100 toneladas de suministros médicos y equipos de protección a través del programa de Protección Civil y Operaciones de Ayuda Humanitaria de la Unión Europea. El envío está destinado a reforzar los centros de tratamiento y apoyar al personal sanitario de primera línea en Ituri, la provincia en el epicentro de la epidemia.
La respuesta internacional se intensificó con la visita del jefe de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, que viajó desde la región de Ituri afectada por el brote hasta Kinshasa para mantener conversaciones sobre cómo reforzar la vigilancia, el rastreo de contactos y las medidas sanitarias de emergencia destinadas a contener la propagación del ébola.