Cientos de camiones esperan en el paso fronterizo de Gurbulak, en la provincia oriental turca de Agri, con los conductores de pie junto a sus vehículos mientras afrontan largas esperas para entrar en Irán.
Los camioneros aseguran que las demoras han reducido drásticamente el número de viajes que pueden realizar. Un conductor explica que un trayecto que antes le llevaba 24 horas ahora se prolonga durante una semana, mientras que el encarecimiento del combustible ha recortado aún más sus beneficios.
Otro relata que ahora solo consigue hacer un viaje cada 40 días o cada dos meses, lo que deja a su familia completamente dependiente de sus ingresos.
Las colas han ido creciendo a medida que Irán depende cada vez más del comercio por tierra tras las interrupciones en las rutas marítimas.