Francia recibió el sábado al papa León XIV en París, donde cientos de miles de personas se concentraron a lo largo de los Campos Elíseos para ver al pontífice recorrer la ciudad en papamóvil camino de una misa al aire libre.
Entre banderas y vítores, la multitud se alineó a lo largo de un recorrido de dos kilómetros desde las inmediaciones del Arco del Triunfo hasta la plaza de la Concordia. El Vaticano calculó que unas 800.000 personas asistieron a la misa, por encima de las 600.000 que se habían inscrito previamente. León se detuvo en repetidas ocasiones para saludar a la multitud y bendecir a niños y bebés antes de llegar a la ceremonia.
Tras la misa de París, León viajó a Lourdes, donde inició su peregrinación el sábado por la tarde con una oración en silencio en la Gruta de las Apariciones. El lugar se asocia con las visiones relatadas por Bernadette Soubirous, que tenía 14 años en 1858. En su primer día completo en Lourdes, el papa caminó descalzo parte del trayecto hasta el santuario, saludó a los peregrinos y se detuvo a hablar con familias llegadas de distintos puntos de Europa. Pasó varios minutos en oración personal en el interior de la basílica antes de reunirse en privado con rectores y capellanes del santuario.
El domingo, León tiene previsto reunirse con obispos franceses y celebrar otra misa al aire libre en el santuario. También está programado que se reúna con personas enfermas y con siete supervivientes de abusos sexuales cometidos por clérigos y personal católico, antes de concluir la visita con un rosario y una procesión de antorchas.