Unas 150 tiendas de campaña llenaron la plaza el domingo, con familias de varias generaciones sumándose a la acampada. Los manifestantes aseguran que permanecerán allí al menos hasta el martes, cuando está previsto que se reúna el Gobierno español.
En toda la plaza, las pancartas reclamaban "Vivienda asequible", "Derecho a una vivienda a un precio justo" y "Ni una Maricarmen más", consignas que reflejan demandas más amplias de congelación de los alquileres, mayores protecciones para los inquilinos y el fin de los desahucios sin alternativa habitacional.
Maricarmen había vivido en el mismo piso de Madrid durante unos 70 años, desde que su padre lo alquiló en 1956. El Sindicato de Inquilinas de Madrid afirma que la vivienda fue adquirida posteriormente por un fondo de inversión, que elevó su alquiler de 500€ a 2.650€ al mes antes de rebajarlo a 1.650€. La Policía acabó desalojándola el miércoles, tras varios intentos. Durante el operativo, se agotó y tuvo que ser trasladada al hospital.
Su desahucio se ha convertido en un símbolo de la crisis de vivienda que atraviesa España. El Banco de España estimó el año pasado un déficit de alrededor de 550.000 viviendas, mientras que el alquiler social subvencionado representa menos del 2% del parque de vivienda del país, frente a una media del 8% en la UE.
La marcha del sábado reunió a unas 25.000 personas según las autoridades, mientras que el Sindicato de Inquilinas de Madrid situó la participación por encima de 300.000.