Los charcos y abrevaderos cada vez más pequeños, los pozos secos y los campos agrietados evidencian el impacto de una prolongada sequía en el centro de Sri Lanka.
En Medirigiriya, los vecinos caminan con bidones de plástico y vasijas de barro para recoger agua, mientras camiones cisterna suministran agua a las comunidades cuyos pozos se han secado.
Los agricultores señalan que la falta de lluvias ha dañado los cultivos y ha dificultado ganarse la vida.
Las condiciones de sequía también están pasando factura a la fauna del parque nacional de Yala. Ciervos, monos y búfalos se congregan en torno a lo que queda de los abrevaderos, mientras las autoridades utilizan camiones cisterna para mantenerlos abastecidos.
Las escasas lluvias durante la actual temporada del monzón, unidas a las altas temperaturas, han incrementado la presión sobre la región.
Expertos en clima apuntan que el fenómeno de El Niño y el aumento de las temperaturas, relacionado en parte con el cambio climático, podrían estar contribuyendo a estas condiciones.