Un grupo de manifestantes ha levantado tiendas de campaña en la plaza del Rossio, en Lisboa, este fin de semana para llamar la atención sobre la crisis de la vivienda en Portugal y reclamar medidas al Gobierno.
Los participantes pasaron la noche en la plaza, y algunos expresaron su preocupación por un posible desalojo policial, aunque aseguraron que seguirán con su campaña.
Estudiantes y otros manifestantes señalaron que la subida de los alquileres está haciendo que la vivienda sea cada vez más inaccesible.
Iván Silva, un trabajador de mantenimiento de 49 años que gana alrededor de 1.000 euros al mes, explicó que en 2015 alquilaba un piso de 20 metros cuadrados por 180 euros. Hoy, afirmó, esa cantidad no bastaría ni para alquilar un colchón.