Cientos de miles de personas han salido a las calles de París en el marco de unas grandes manifestaciones contra la crisis del coste de la vida, la subida de los precios del combustible y en apoyo al amplio movimiento estudiantil.
Estas protestas llegan una semana después de que unas manifestaciones pacíficas se vieran empañadas por escenas de violencia.
En esta ocasión, el Gobierno ha aplicado un estricto dispositivo de seguridad, por lo que incluso se ha desplegado al Ejército ante algunos puntos estratégicos de la capital. Aun así, se han registrado enfrentamientos y la Policía ha detenido a más de 1.000 personas.
El Gobierno ha responsabilizado al partido de la izquierda radical La Francia Insumisa (La France Insoumise) y a Jean-Luc Mélenchon de lo que, según afirma, está alimentando la violencia. En declaraciones a Euronews durante la protesta, el teniente de alcalde de Aubervilliers por LFI, Guillaume Lescaut, ha rechazado la acusación.
Por su parte, estudiantes han explicado a Euronews que siguen decididos a continuar con las protestas y que no se dejarán intimidar por las escenas violentas de la semana pasada.