El primer ministro, Péter Magyar, ha asistido a una ceremonia de izado de bandera ante el Parlamento, en la plaza Lajos Kossuth, antes de depositar flores en memoriales y tumbas, incluida la de Imre Nagy, el ex primer ministro ejecutado tras la revolución de 1956.
La sublevación, que comenzó el 23 de octubre de 1956, duró 15 días, hasta que las tropas y los tanques soviéticos aplastaron la revuelta y mataron hasta a 3.000 revolucionarios.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se ha sumado a las conmemoraciones y ha intervenido ante los legisladores húngaros durante una sesión parlamentaria especial a la que también ha asistido el presidente del Consejo Europeo, António Costa. Ha elogiado el coraje de los húngaros que lucharon por la libertad, la democracia y la justicia, y ha trazado paralelismos con la reciente transición política del país tras la salida de Viktor Orbán del poder.
Su visita se produce mientras Budapest busca la liberación de miles de millones de euros en fondos de la UE congelados, retenidos por preocupaciones sobre el Estado de derecho y la corrupción. Bruselas sostiene que son necesarias más reformas antes de que esos recursos puedan desbloquearse, un desafío clave para el nuevo Gobierno de Magyar.