La capital británica ha convertido casi un kilómetro de Oxford Street en una zona exclusivamente peatonal, con la prohibición de coches, autobuses, taxis, bicicletas y patinetes eléctricos entre Orchard Street y Great Portland Street.
Los compradores han aprovechado la calzada sin tráfico mientras los autobuses se han desviado. El alcalde, Sadiq Khan, ha visitado a los comerciantes para promocionar unos cambios que buscan que la calle sea más segura y acogedora de cara a la Navidad.
Los conductores de los 'black cabs', sin embargo, advierten de que las restricciones podrían hacer más difícil el acceso para los pasajeros con discapacidad.
París peatonalizó buena parte de la Rue de Rivoli en 2020, lo que atrajo a más de 20.000 ciclistas diarios y redujo los niveles de dióxido de nitrógeno, aunque los críticos sostienen que la congestión se ha desplazado a las calles cercanas.
Bruselas cerró al tráfico 800 metros del Boulevard Anspach en 2015. Algunos comerciantes informaron inicialmente de caídas de ventas de hasta el 20%, pero el 85% respaldó después el proyecto, pese a las críticas sobre su aplicación.
Oxford Street se enfrenta ahora a un reto ya conocido: atraer a más peatones y al mismo tiempo mantener los comercios accesibles y el tráfico de los alrededores en movimiento.