Llaves, casas de cartón y claveles rojos han llenado el ambiente frente al Parlamento de Portugal este martes por la tarde, cuando miles de manifestantes se han concentrado en Lisboa para protestar por la crisis de la vivienda y la presunta violencia policial.
Los participantes han entonado "É a nossa morada" ("aquí vivimos") y han coreado consignas contra el fascismo, mientras que las pancartas reclamaban el derecho a la vivienda y denunciaban el trato hacia los activistas. A la concentración se ha sumado la cantante Marisa Liz.
La protesta ha tenido lugar después de operativos policiales para desalojar campamentos de protesta en Lisboa y Oporto, en los que los agentes utilizaron porras y practicaron decenas de detenciones. Los activistas han asegurado que 60 personas resultaron heridas, mientras que la Policía ha informado de siete heridos leves.
El presidente, António José Seguro, ha criticado la violencia y ha pedido diálogo, y ha señalado que esperará a los resultados de las investigaciones. La Policía ha defendido que su actuación fue proporcionada.
Los manifestantes quieren que el Gobierno renuncie a los planes para facilitar los desahucios y retire los topes al alquiler en los nuevos contratos de arrendamiento.