La Policía ha permanecido desplegada en el centro de Fráncfort este domingo, 1 de noviembre, después de que se registraran disturbios tras una manifestación el día anterior. Las imágenes muestran escaparates destrozados, comercios saqueados, barricadas en llamas y restos esparcidos por las calles. Los agentes utilizaron cañones de agua para apagar los incendios y retirar los obstáculos de la calzada.
Varios manifestantes y agentes resultaron heridos, y se detuvo a 30 personas. La situación se había calmado a primeras horas del domingo, después de que la Policía acordonara varias zonas del centro de la ciudad.
El jefe del Gobierno del estado de Hesse, Boris Rhein, condenó la violencia y afirmó que estaba conmocionado por lo ocurrido y que los responsables se enfrentarán a consecuencias.
También se han registrado episodios de violencia en Colonia, donde la Policía empleó cañones de agua para dispersar a la multitud, y en Berlín, donde manifestantes atacaron a los agentes con botellas y material pirotécnico.