Francia se ha visto inmersa en una jornada nacional de huelgas y manifestaciones el jueves 5 de noviembre, cuando los sindicatos han movilizado a trabajadores, estudiantes y otros manifestantes para exigir salarios más altos, justicia fiscal y mejores servicios públicos.
En Lyon, más de 25.000 personas se habrían sumado a la marcha, según los organizadores, pese a las restricciones a las manifestaciones en gran parte del centro de la ciudad. El cortejo ha seguido un recorrido aprobado por un tribunal hacia la plaza Jean-Macé, pero las tensiones han estallado desde el principio, cuando la Policía ha informado de enfrentamientos con unos 500 manifestantes que han lanzado objetos y han prendido fuego a palés. Los agentes han respondido con gases lacrimógenos, obligando a la marcha a retroceder tras recorrer solo 600 metros. Seis detenciones han sido notificadas, mientras las cuatro líneas de metro y los dos funiculares se han cerrado y otros servicios de transporte público se han visto gravemente alterados.
En París, los sindicatos han aceptado marchar de République a Nation después de que un tribunal confirmara la decisión de la prefectura de Policía de rechazar su recorrido preferido de Bastille a Concorde. La manifestación debía comenzar a las 14:00, y las autoridades esperaban entre 40.000 y 80.000 participantes. Las medidas de seguridad y las perturbaciones en el transporte han supuesto el cierre de 25 estaciones de metro, el desvío de líneas de autobús y tranvía y el cierre de unas 80 escuelas en toda la capital.
La Policía ha intervenido frente al Liceo Hélène Boucher, en el este de París, después de que los estudiantes bloquearan la entrada del centro con contenedores de basura con ruedas. Los agentes les han ordenado dispersarse y han retirado las barricadas improvisadas, mientras los alumnos seguían coreando consignas. A continuación se ha producido un breve forcejeo, y se ha visto a la Policía apartar a un estudiante y cachear a varios más en las inmediaciones.
Convocada por los principales sindicatos franceses, entre ellos la CGT, la CFDT y FO, la movilización en todo el país ha incluido alrededor de 250 concentraciones previstas y la presentación de más de 1.100 preavisos de huelga. Unos 70.000 policías y gendarmes han sido desplegados, ya que se esperaba que cientos de miles de manifestantes exigieran subidas salariales, un incremento del salario mínimo y la protección del derecho a protestar.