Nagi, de un año, y Pokke, de dos, han llegado en octubre a una parcela vacía de 900 metros cuadrados en el bullicioso distrito de Shinjuku, donde han estado pascendo malas hierbas de forma constante como parte de una iniciativa respetuosa con el medio ambiente puesta en marcha por East Japan Railway (JR East).
El ensayo, que comenzó el 9 de octubre, ofrece una alternativa al corte tradicional de césped y a los herbicidas y se espera que continúe hasta aproximadamente diciembre, salvo que los animales terminen el trabajo antes. Aunque JR East ya había experimentado antes con el pastoreo de cabras, este es su primer proyecto de este tipo dentro del bucle ferroviario central Yamanote de Tokio.
Esta escena poco habitual ha atraído a escolares, empleados de oficina y pasajeros, muchos de los cuales se detienen para hacer fotos y vídeos. Las imágenes muestran a la pareja comiendo, deambulando por su recinto y descansando en un pequeño refugio, aparentemente indiferentes al paso de los trenes.
Para los vecinos de la zona, las cabras han aportado un inesperado momento de calma en la vorágine diaria. Tamae Noguchi, que trabaja cerca, aseguró que verlas comer con tanto entusiasmo le ha levantado el ánimo.
Unos carteles piden a los visitantes que no den de comer a los animales, permitiendo que los nuevos jardineros de Tokio sigan con su trabajo.