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El Ejército brasileño toma el control de la seguridad de Río de Janeiro

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El Ejército brasileño toma el control de la seguridad de Río de Janeiro

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El Ejército brasileño toma el control de Río de Janeiro. Tras unos carnavales especialmente peligrosos, protagonizados más por los robos y la violencia armada que por la fiesta en sí, el presidente Michel Temer ha puesto en marcha una medida para algunos necesaria y para otros más que polémica. Hasta fin de año, las Fuerzas armadas asumirán la seguridad del Estado en esta ciudad.

"Cuando las cosas van mal aquí, existe la tendencia de que las cosas vayan mal en otros lugares del país, y no queremos que esto suceda", explicaba el presidente. "Con una serie de medidas firmes, nos encargaremos de proteger a la gente, especialmente a aquellos que son más vulnerables en Río de Janeiro".

Los militares tendrán a partir de ahora el control de la policía, desbordada por una violencia que solo en 2017 acabó con la vida de 700 personas. En la calle, opiniones de todo tipo:

"Tenemos que tratar esta intervención militar con el máximo cuidado porque hay una línea muy fina entre garantizar el orden público y el abuso de poder", nos dice un ciudadano. "Lo más importante es que prevalezca la libertad y la democracia".

"No hay mucho que podamos decir, de la misma manera que el gobernador de Río tampoco pudo replicar nada cuando el presidente habló la intervención militar", asegura una mujer. "Ya hemos alcanzado un nivel insoportable de violencia".

El reciente carnaval de Río, repleto de atracos, violencia contra turistas y tiroteos por las calles, y conocido ya como "el carnaval violento" parece haber sido la gota que ha traído de vuelta a la ciudad carioca un control militar inexistente desde 1985, año del inicio de la actual democracia brasileña. Para algunos, como se ha visto estos días en el sambódromo, sigue habiendo no obstante un régimen: el de Michel Temer.