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Esquiar a 200 kilómetros por hora

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Esquiar a 200 kilómetros por hora

Esquiar a 200 kilómetros por hora
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Ana Lladó para Euronews
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Acaba en Andorra la temporada de la Copa del Mundo de esquí de velocidad o kilómetro lanzado, una disciplina en la cual los esquiadores superan los 200 kilómetros por hora.

“El esquí de velocidad es el máximo momento de libertad en mi vida”, afirma Jan Farrell, impulsor de esta especialidad que consiste en descender por una pista en línea recta y conseguir alcanzar la mayor velocidad posible.

El récord del mundo es de 254 kilómetros por hora, que logró en el 2016 el italiano Ivan Origone. Precisamente, su hermano, Simone, se ha proclamado campeón del mundo en Andorra, tras las dos últimas pruebas de la temporada, celebradas en la pista Riberal del sector Grau Roig de Grandvalira. Es su décimo Globo de Cristal, pero, para él, este deporte va más allá de los premios. “Es mi vida”, asegura. En categoría femenina, la también italiana Valentina Greggio ha levantado su cuarta Copa del Mundo consecutiva.

El esquí de velocidad o kilómetro lanzado es una disciplina que no deja indiferente. Por la estética, ya que los esquiadores van equipados con trajes de látex rojo, alerones en las pantorrillas y cascos aerodinámicos para lograr la máxima velocidad. Y también por las sensaciones; es pura adrenalina.

Anna Lladó Ferrer for Euronews
Celia Martínez (centro), de Francia, posa en Andorra en la Copa del Mundo de Esquí Rápido.Anna Lladó Ferrer for Euronews

“Pasas de cero a 200 kilómetros por hora en menos de seis segundos”, explica Celia Martínez, que esta temporada ha acabado segunda de la general. La francesa tiene un récord de 233 kilómetros por hora.

De la misma manera que los Origone, Martínez también compite con su hermana, Clea, quien destaca que “el esquí de velocidad te proporciona sensaciones que no te da el alpino”, difíciles de describir. Y de olvidar.

El británico Jan Farrell es uno de los mayores entusiastas del kilómetro lanzado. Empezó en el 2011 y desde entonces no ha parado. “Cuando compito me siento vivo, concentrado, solo pienso en una cosa; bajar por la pista”, asegura con una sonrisa. Su récord es de 231 quilómetros por hora. Según Farrell, “cuando superas los 200 quilómetros entras en territorio desconocido y la sensación es maravillosa”.

Menos rápido pero igual de apasionado es otro de los participantes habituales, Rauli Karjalainen, un veterano norteamericano de 72 años que afirma que es un deporte que le hace “sentir vivo”.

Grandvalira

“Cuando llego al final de la pista, me siento feliz y pienso, lo he hecho y estoy bien”, dice, destacando que el kilómetro lanzado le permite superar sus propios límites. Eso sin olvidar algunas de las complicaciones que conlleva enfundarse en el apretado traje de látex rojo; “puedes tardar entre 30 y 45 minutos para ponértelo”.

¿Cuál es el secreto para alcanzar velocidades superiores a los 200 kilómetros por hora? Según Nadal Antor, director técnico de la carrera, “es la técnica y la preparación de los esquís”, más allá de la valentía y el peso del esquiador. Asimismo es muy importante su posición al bajar la pista.

Las condiciones meteorológicas también son determinantes para el éxito de la carrera. Algo que ha fallado en las dos últimas pruebas de la Copa del Mundo, marcadas por el viento sin pausa que ha obligado a anular o retrasar parte de la competición. “La prioridad ha sido la seguridad de los corredores”, apunta Nadal Antor.

El director técnico de la carrera también lamenta que, a causa del viento, este año no han podido utilizar la torre de diez metros de altura desde donde los esquiadores tenían previsto iniciar el descenso, para alcanzar mayores velocidades. Mejoras como esta hacen difícil saber dónde está el límite de este deporte. De momento, en los 254 kilómetros por hora de Ivan Origone.