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Sistemas antidrones para ricos que buscan privacidad

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Se han convertido en la bestia negra de los servicios de seguridad. Los drones recreativos, baratos y fáciles de modificar, se están transformado en el "arma de los pobres", según los expertos.

A menudo se invitan donde no se los espera, como los dos drones cargados de explosivos que estallaron en un acto del presidente venezolano, Nicolás Maduro.

En cómo frustrar este tipo de ataques trabajan empresas emergentes, como la compañía británica Drone Defense, que ha diseñado un sistema de bloqueo remoto.

"Si un agente de seguridad piensa que un dron supone una amenaza potencial, pueden utilizar esto, y el dron queda desconectado", explica Richard Gill, director ejecutivo de Drone Defence.

Dos días después del atentado a Maduro, en Francia saltaban todas las alarmas. Cerca de la residencia presidencial de la Costa Azul donde los Macron veranean se avistó un dron. Cayó al agua tras ser neutralizado. No hubo heridos, contrariamente a Venezuela, donde siete soldados resultaron heridos.

Estos incidentes se suman a los sufridos por la canciller alemana, Angela Merkel, en 2013, cuando un dron aterrizó cerca de ella durante un mitin; y al ocurrido en 2015, cuando se cerró el perímetro de la Casa Blanca al detectarse un dron volando en las cercanías.

"El mercado emergente clave son las personas muy ricas"

Los creadores del sistema de bloqueo de estas aeronaves no tripuladas saben que muchos jefes de Estado van a recurrir a ellos, pero también otros, como explica Richard Gill, director ejecutivo de Drone Defence: "Prisiones, aeropuertos y gobiernos están interesados por esta tecnología antidrones. Pero el mercado emergente clave, hoy, son las personas muy ricas que quieren proteger su vida privada".

Los drones civiles también fueron utilizados por el grupo Estado Islámico en Irak, sobre todo en la batalla de Mosul. Los artificieros del Dáesh los utilizaban para grabar al Ejército iraquí o para lanzar explosivos sobre los soldados enemigos.