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El shock petrolero de Irán divide al mundo: los exportadores ganan, los importadores sufren

Mercados financieros, Wall Street. Pantallas muestran información financiera en la Bolsa de Nueva York, en Nueva York, martes diez de marzo de 2026.
Mercados financieros en Wall Street, unas pantallas muestran información financiera en el parqué de la Bolsa de Nueva York, en Nueva York, el martes diez de marzo de 2026. Derechos de autor  Copyright 2026 The Associated Press. All rights reserved.
Derechos de autor Copyright 2026 The Associated Press. All rights reserved.
Por Piero Cingari
Publicado Ultima actualización
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A medida que se disparan los precios del petróleo, una pregunta marca la vulnerabilidad económica de cada país: ¿vende energía o la compra?

Casi dos semanas después del inicio de la guerra en Irán, con los precios del petróleo disparados y el estrecho de Ormuz prácticamente cerrado, en los mercados globales empieza a dibujarse un patrón claro: los exportadores de energía prosperan mientras las economías dependientes de las importaciones se deben apretar el cinturón.

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Por un lado, los estados del Golfo y otros exportadores de energía se benefician de unos precios más altos, aunque la fuerte reducción de la producción hace que el supuesto maná de ingresos sea menos claro de lo que sugiere el encarecimiento del crudo. Por el otro, las economías muy necesitadas de energía en Asia y Europa afrontan una dura pinza de mayores facturas de importación, repunte de la inflación y desplomes bursátiles.

La dimensión de esta brecha queda patente en el 'Iran War Market Monitor' de CountryETFTracker, que clasifica a los países según su saldo comercial energético en proporción a su PIB.

Las economías más expuestas se concentran en Asia. Tailandia soporta un déficit energético equivalente al 7,4% del PIB, el peor del índice, seguida por Corea del Sur, con un 5,7%, Singapur, Vietnam y Taiwán. Japón, India y Turquía no se quedan muy atrás.

La situación de Europa es menos aguda, pero sigue siendo incómoda. Todas las grandes economías del Viejo Continente son importadoras netas de energía. Grecia es la más expuesta, con un 2,4% del PIB, seguida de Italia, con un 2,0%, España, con un 1,8%, y Francia y Polonia, con un 1,7%. Alemania, el motor industrial del continente, registra un déficit del 1,5%.

Los ganadores de la escasez de petróleo

En el extremo opuesto, los exportadores de crudo del Golfo pueden cosechar ganancias enormes. Irak encabeza la lista, con un superávit energético del 40,8% del PIB, lo que significa que los ingresos petroleros rozan la mitad de toda su economía. Qatar le sigue con un 32,4%, los Emiratos Árabes Unidos con un 17,6%, Arabia Saudí con un 15,9% y Argelia, aunque no es un exportador del Golfo, con un 15,6%.

Para todos ellos, cada dólar que se suma al precio del petróleo se traduce directamente en más ingresos por exportaciones, más recursos para los presupuestos públicos y más aportaciones a sus fondos soberanos.

Noruega es el único país europeo que comparte esa buena fortuna, con un superávit energético del 19,1% del PIB, el tercero mayor del mundo. Rusia también se beneficia en términos financieros, con un superávit del 9,1% del PIB, aunque las sanciones dificultan que pueda aprovecharlo plenamente. Estados Unidos es exportador neto, pero su superávit es lo bastante modesto como para que el panorama allí sea más matizado.

Los países exportadores de energía se revalorizan con el repunte del petróleo

Desde el inicio de la crisis, el 28 de febrero, el hecho de que un país sea exportador o importador de energía se ha convertido rápidamente en uno de los factores más determinantes de la evolución de sus bolsas, y la divergencia es tan marcada como constante.

Entre los exportadores, la bolsa de Arabia Saudí acumula una subida del 2,5% desde el inicio de las hostilidades, mientras que la noruega gana un 1,1%. Entre los importadores, las pérdidas se agravan cuanto mayor es el déficit energético.

En Asia, Corea del Sur es la que más sufre, con un retroceso bursátil del 12,2%. El desplome refleja tanto el abultado déficit energético del país, del 5,7% del PIB, como su fuerte dependencia del crudo del Golfo, que representa en torno al 73% de su suministro de petróleo. Tailandia pierde un 10,7%, Vietnam un 8,75%, Japón un 7,2% e India un 5,7%.

Las bolsas europeas registran caídas generalizadas. Alemania cae un 8%, mientras que Francia y Suiza retroceden un 7,7%. Italia cede un 6,6%, Polonia un 6,3% y Suecia un 6,1%. Las pérdidas guardan una relación estrecha con la dependencia de cada país de la energía importada y con el peso de la industria en su economía. Noruega, cuya bolsa se mueve en dirección opuesta, sigue siendo la única excepción en el continente.

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