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Intereses contrapuestos sobre una Libia desmembrada

Intereses contrapuestos sobre una Libia desmembrada
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Con los acuerdos de Sjirat, sobre Libia, firmados en Marruecos en diciembre de 2015, la comunidad internacional le da un espaldarazo al gobierno dirigido por Fayez al Sarraj con el objetivo era encauzar Libia en el camino de la pacificación.

La permanente inestabilidad de una Libia, fragmentada en milicias tras el asesinato de Muamar al Gadafi, choca con una comunidad internacional con intereses contrapuestos.

Italia y Francia tienen sobre el terreno políticas bastante diferentes.

Italia apoya el Gobierno de Acuerdo nacional dirigido por el primer ministro Fayez al Sarraj que cuenta con el apoyo de la comunidad internacional. Roma está preocupada por el extremismo en Libia, pero se centra principalmente en los problemas económicos y en los inmigrantes.

París apoya al general Jalifa Haftar en Tobruk porque controla las áreas de Libia donde se encuentran los intereses de Francia, esencialmente los pozos de petróleo en el Golfo de Sirte.

Económicamente, Italia tiene profundos vínculos comerciales con Trípoli y su principal ciudad portuaria, Misrata. También tiene intereses energéticos a través de la compañía Eni en todo el país, incluido el oleoducto Greenstream, que están directamente amenazados por los aliados de Haftar, que han tratado de debilitar a National Oil Corporation, la petrolera estatal con sede en Trípoli, y establecer su propia compañía petrolera.

Tras reunir a los representantes de las distintas fuerzas en Libia en una conferencia en mayo de 2018 en París el presidente Emmanuel Macron no consiguió que pactaran la celebración de elecciones en diciembre pasado.

Rusia es un actor clave. Moscú ha incrementado su participación diplomática en Libia en los últimos tres años. Ha estrechado su alianza con el contradictorio general Haftar, educado en Estados Unidos y entrenado después por los soviéticos.

Rusia parece deguir un enfoque muy práctico: trata a todos las fuerzas en disputa por igual.

Rusia parece estar siguiendo una estrategia que reconoce la partición de facto del país, prometiendo apoyo político y militar para la batalla de Haftar en el este al tiempo que se firman contratos para petróleo y se discuten oportunidades de negocios en el comercio de productos básicos y futuros proyectos de construcción con las instituciones en Trípoli.

Para Egipto, que la región de Cirenaica esté bajo el control de Haftar garantiza una zona de seguridad en su frontera contra el fundamentalismo islamista.