El Gobierno Meloni baraja recortar los préstamos de la UE del programa SAFE de 14.900 a unos 5.000 millones de euros, prioriza la respuesta al encarecimiento de la energía y deja expirar los plazos a la espera de flexibilidad de Bruselas.
El Gobierno de Giorgia Meloni cambia de rumbo en el gasto militar y decide enviar una señal clara a Bruselas. De los 14.900 millones de euros que Italia había reservado a través del programa europeo SAFE, Roma solo solicitará una parte.
El Security Action for Europe (SAFE) es una línea de préstamos de la Comisión Europea pensada para reforzar el armamento frente a la amenaza rusa y compensar el repliegue estadounidense de Donald Trump.
Se habla de un recorte de unos 10.000 millones de euros. La intención de Italia es utilizar solo entre cuatro y cinco mil millones, es decir, lo estrictamente necesario para cubrir los proyectos para los que ya se han firmado contratos.
La línea del Gobierno la han fijado la primera ministra Giorgia Meloni y el ministro de Exteriores Antonio Tajani en una serie de entrevistas concedidas el jueves.
El Ejecutivo admite que quiere adoptar una línea "marcada por el equilibrio", a la espera del resultado de la negociación con Bruselas para obtener flexibilidad en el gasto destinada a hacer frente al encarecimiento de la energía.
"Sobre el SAFE pediremos menos de los 15.000 millones previstos", afirmó Tajani en Rete 4, en el programa 'Dritto e rovescio'. "Tenemos que respetar algunos compromisos adquiridos con la OTAN pero este no es el momento de recurrir a ese préstamo de forma tan abultada. Confiamos en recibir al menos una respuesta positiva. Estamos dando la batalla, esperamos alguna apertura", añadió el vice primer ministro.
El nudo de la energía y la presión sobre Bruselas
Para el Ejecutivo, en este momento, la prioridad es la cuestión energética. Italia acusa el golpe de la crisis energética global provocada por las tensiones con Irán y por el cierre del estrecho de Ormuz.
"No podemos decir a los ciudadanos que solo hay dinero para defensa", afirmó Meloni en 'Mattino Cinque'.
"Si ante las crisis no somos capaces de dar respuestas a ciudadanos y empresas, corremos el riesgo de que en este país ya no quede nada que defender. Por eso hay que buscar un equilibrio".
Para presionar a Bruselas, el Gobierno italiano ha decidido dejar pasar la fecha del 31 de mayo, plazo para presentar los proyectos SAFE, sin remitir ninguna propuesta.
El Ejecutivo considera que el vencimiento "no es perentorio" y esperará al miércoles tres de junio, día en que se espera la respuesta de Ursula von der Leyen a una carta enviada por la primera ministra el 18 de mayo.
La baza de los fondos de cohesión y el no de las regiones
Mientras tanto, ha llegado una propuesta paralela de Raffaele Fitto, vicepresidente ejecutivo de la Comisión Europea y comisario de Política Regional.
El comisario ha escrito a los gobiernos y a los presidentes regionales en la UE proponiendo "reorientar los fondos europeos existentes", como el Fondo Europeo de Desarrollo Regional, el Fondo de Cohesión y el Just Transition Fund, para combatir el encarecimiento de la energía, recortar la dependencia de los combustibles fósiles y garantizar el suministro de fertilizantes tras el cierre del estrecho de Ormuz.
Su propuesta llega después de una revisión que ya había desviado una parte, equivalente a 34.600 millones de euros, hacia la seguridad energética, la competitividad y la Defensa.
La idea gusta en Roma, que la ve como una vía complementaria a una desviación presupuestaria, pero ha desencadenado de inmediato la rebelión de las regiones europeas.
"Los fondos de cohesión no son un cajero automático, son recursos ya comprometidos", protestan las regiones.
Gentiloni carga contra el Ejecutivo: "Estamos haciendo el ridículo"
La estrategia del Gobierno no gusta en absoluto al ex primer ministro y ex comisario europeo Paolo Gentiloni, que en una entrevista a 'La Stampa' ha criticado duramente al Ejecutivo.
"Basta de ataques a Europa, así corremos el riesgo de hacer el ridículo. Somos los últimos en crecimiento y los primeros en deuda, a pesar de que Italia ha recibido una cantidad enorme de fondos europeos", ha tronado Gentiloni.
"Decir que el problema son los excesos burocráticos de Bruselas recuerda a quien decía que el problema de Palermo es el tráfico".
Meloni, por su parte, sigue adelante y defiende la estabilidad de su Gobierno, convencida de que en septiembre se convertirá en el más longevo de la historia republicana. Una estabilidad que, según la primera ministra, aporta credibilidad internacional.
La espina diplomática de la cumbre E5 y el caso dos de junio
Además de las cuentas públicas, hay en marcha un pequeño caso diplomático con Alemania. El canciller alemán Friedrich Merz quiere convocar en Berlín para el día dos de junio una cumbre E5, con Reino Unido, Francia, Polonia e Italia.
La cumbre informal se ha solicitado para debatir sobre la OTAN y Ucrania con la presencia del secretario general de la Alianza, Mark Rutte, y del negociador ucraniano, Rustem Umerov. Pero Roma ha pedido a Berlín que traslade la reunión al día tres o cuatro de junio, ya que en caso contrario coincidiría con el día de la fiesta de la República Italiana.
"Nosotros nunca habríamos pedido a los franceses que vinieran a Roma el 14 de julio", dejan traslucir su irritación fuentes del Gobierno. Si Alemania se mantiene firme en la fecha del día dos, Italia podría estar representada por el vice primer ministro Antonio Tajani.