El primer ministro noruego, Jonas Gahr Støre, visitó París este miércoles para reunirse con Emmanuel Macron y cerrar un nuevo acuerdo bilateral en materia de Defensa.
En un discurso pronunciado a comienzos de marzo en la base estratégica de Île Longue, cerca de Brest, el presidente francés, Emmanuel Macron, presentó una versión actualizada de la doctrina nuclear francesa.
El jefe del Estado habló entonces de una "disuasión avanzada", que asociaría a varios países europeos voluntarios, aunque precisó que la decisión final seguiría siendo exclusivamente francesa. Ocho países se sumaron de inmediato a esta iniciativa: Alemania, Polonia, el Reino Unido, Países Bajos, Bélgica, Grecia, Suecia y Dinamarca.
Noruega se convierte así en el noveno país en unirse a la iniciativa, que fue saludada por el primer ministro Jonas Gahr Støre en el discurso posterior a la firma celebrada este miércoles en el Elíseo.
"Durante muchos años las armas nucleares francesas estuvieron vinculadas exclusivamente a la seguridad de la propia Francia. Hoy Francia inicia un diálogo con sus aliados más cercanos sobre cómo sus armas nucleares pueden contribuir también a la seguridad europea en sentido amplio y a la disuasión frente a las amenazas militares", declaró Gahr Støre. "Queremos participar en este diálogo junto a nuestros vecinos nórdicos, así como con socios como el Reino Unido, Alemania y Polonia".
Por su parte, Macron agradeció al primer ministro noruego que "haya dado su acuerdo para que su país se incorpore a esta disuasión nuclear avanzada". "Se trata de un paso muy importante en nuestra asociación, que dará lugar a una cooperación muy ambiciosa. Es una exigencia común que hemos fijado en interés de nuestra seguridad colectiva en Europa".
Qué incluye el acuerdo con estos nueve países
La asociación se articula en torno a tres pilares operativos y convencionales en los que los países firmantes aportan una contribución directa. El primero se refiere a la alerta temprana, con un refuerzo del intercambio de inteligencia y de la detección de amenazas balísticas o espaciales, incluso fuera de las fronteras de la UE.
El segundo pilar se centra en la defensa aérea. Los aliados podrán movilizar sus cazas y sistemas tierra-aire para proteger los medios de la disuasión francesa, en particular las fuerzas aéreas estratégicas.
Por último, el tercer componente prevé una presencia reforzada sobre el terreno, con la posibilidad de que Francia despliegue temporalmente determinadas fuerzas estratégicas o infraestructuras técnicas en el territorio de los países socios.
Basada en los principios de la doctrina francesa, esta disuasión ampliada se sustenta en el concepto clave de apoyo estratégico. Pero, a diferencia del modelo de reparto nuclear de la OTAN, en el que armas estadounidenses se almacenan en territorio de aliados, el acuerdo francés mantiene una estanqueidad total en el control del armamento.
El acuerdo excluye cualquier forma de compartir la decisión final, la planificación operativa o la ejecución de los ataques. La potestad de ordenar el uso del arma nuclear sigue siendo una prerrogativa exclusiva del presidente francés.