La Consejería de Medio Ambiente ha aumentado un 70% sus recursos ordinarios desde el 2 de agosto para hacer frente al impacto de la avalancha migratoria, mientras en el asentamiento de la playa grupos de subsaharianos convierten El Trampolín en un ring improvisado.
Ceuta lleva más de dos semanas sosteniendo un esfuerzo que no estaba previsto en ningún presupuesto. Desde el 2 de agosto, el Gobierno de la Ciudad mantiene un operativo extraordinario con más de 750 personas dedicadas a la limpieza, recogida de residuos y adecentamiento de espacios públicos.
La Consejería de Medio Ambiente, Servicios Urbanos y Vivienda ha tenido que incrementar hasta en un 70% los recursos que dedica habitualmente a estas tareas. Y aun así, según reconoce el propio departamento, los medios disponibles siguen "totalmente desbordados e insuficientes" ante la magnitud de la situación.
El Trampolín se convierte en un ring de lucha libre
La mejor demostración de la situación que vive Ceuta más de dos semanas después se puede ver en la Playa de El Trampolín. A los asentamientos improvisados, se han sumado ahora nuevas formas de ocio para intentar pasar el tiempo. Los jóvenes subsaharianos que malviven allí desde hace más 15 días han organizado un campeonato de lucha libre cuyas imágenes han grabado vecinos ceutíes mientras caminaban por el paseo marítimo.
La competición, informal y organizada por los propios migrantes, se ha convertido en una válvula de escape más dentro de un asentamiento que, poco a poco, ha ido generando su propia lógica de convivencia.
Entre las chozas de cañas y plásticos que se levantan en la playa, algunos participan en este campeonato para intentar sobrellevar las horas. Es, en definitiva, el retrato de una comunidad que se organiza a la fuerza mientras espera una respuesta sobre su futuro, en la misma ciudad que desde hace dos semanas, admite estar desbordada.