El hombre, con una prohibición de entrada previa dictada en Valencia, fue interceptado por la Policía tras huir por las azoteas del centro de Ceuta.
Dormía en su propia casa cuando un desconocido apareció en su habitación. Así vivió Beatriz Ferrón la noche en que un hombre entró por el balcón de su vivienda, en un quinto piso del centro de Ceuta, y se tumbó en su cama en ropa interior. El suceso, ocurrido el 7 de agosto, ha terminado esta semana con la expulsión del país del autor de los hechos.
El intruso accedió al domicilio trepando desde una finca abandonada contigua al Hotel Puerta de África. Cuando Ferrón lo descubrió y empezó a gritar, alertando al resto de su familia, el hombre salió huyendo por donde había entrado y se lanzó a las azoteas vecinas para escapar. Pero no llegó muy lejos: agentes de la Jefatura Superior de Policía lo interceptaron poco después.
Identificado por las propias víctimas, el detenido pasó a disposición judicial acusado de un delito de allanamiento de morada. La sentencia, conocida este fin de semana, fijaba dos años de cárcel, aunque el juez decidió sustituir la pena de prisión por la expulsión directa del territorio español, ya que tenía una prohibición de entrada en España y eso facilitó la expulsión.
El episodio no es un hecho aislado en el contexto actual de la ciudad autónoma. Desde la entrada masiva de migrantes registrada el 30 de julio, la Policía Nacional ha ejecutado ya otras seis expulsiones judiciales en Ceuta, en un goteo de actuaciones que refleja la tensión que atraviesa la ciudad tras semanas de máxima presión migratoria.