Cerca de 1.500 migrantes duermen al raso en El Trampolín sin comida ni colchones, mientras el CETI continúa desbordado con casi 700 migrantes.
Más de una semana después de que unas 72.000 personas intentaran cruzar a nado desde Marruecos a Ceuta el pasado 30 de julio, cerca de 1.500 migrantes siguen durmiendo al raso las playas ceutíes.
El Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), diseñado para 512 personas, roza ya las 700 y llegó a superar las 900 en los momentos más críticos de la avalancha. Cuando no queda sitio dentro, la ciudad se convierte en la única alternativa: playas, montes cercanos y descampados donde los recién llegados improvisan campamentos con mantas, cartones y lo que encuentran.
El 80% son subsaharianos
El 80% de quienes permanecen en El Trampolín son subsaharianos. Entre ellos, un grupo de unos 150 sudaneses que ha empezado a organizarse por su cuenta para mantener la zona donde malviven.
A pesar de la estricta normativa de la Ordenanza Municipal de Ceuta respecto a los asentamientos en la playa, los migrantes han levantado de forma artesanal con plástico, mantas y ramas decenas de chabolas en las que duermen y pasan la noche.
La convivencia es cada vez más complicada y según fuentes policiales se sostiene "a duras penas", con episodios de enfrentamiento entre marroquíes y subsaharianos ante la falta de recursos para todos.