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Milicias paramilitares se imponen en Río de Janeiro

Milicias paramilitares se imponen en Río de Janeiro
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Bandas de delincuentes armadas conocidas como paramilitares, se hacen dueñas de gran parte de Río de Janeiro. Ahora la policía tiene que intervenir contra los llamados grupos paramilitares que se han fortalecido hasta el punto de llevar a cabo atentados y asesinatos contra políticos de izquierda. Además abundan las batallas entre paramilitares rivales. Intentan asociarse con la gran delincuencia narcotraficante. En Río de Janeiro ha habido enfrentamientos entre bandas de hasta 20 horas con tiroteos ininterrumpidos.

Se organizan en células y milicias clandestinas que operan con obediencia ciega a un jefe para delinquir. En 1990, las milicias estaban formadas principalmente por ex oficiales de policía, bomberos y militares que querían combatir la delincuencia en sus propios barrios.

Durante años, fueron alabados por políticos, incluido el presidente electo Jair Bolsonaro, que como diputado, pidió su legalización en 2008.

Todo a ido a peor. Extorsiones, asesinatos por encargo, contrabando, control de comunicaciones, asociación con bandas de narcotraficantes.

Los paramilitares amenazan al defensor de los Derechos Humanos Marcelo Freixo que en febreo tomará posesión de su escaño como diputado del Partido Socialismo y Libertad en el parlamento de Río de Janeiro: "Si la milicia sabe que va a entrar el ejçercito en una favela, el ejército entrará y no encontrará un solo miembro de la milicia. Además, aunque no te des cuenta, habrá miembros de la milicia entrando al lado de los militares. La lógica de guerra contra la milicia no es eficaz. Si la idea es mantener este modelo de seguridad pública militarizada contra la milicia, no se arreglará nada. Con la milicia hace falta información confidencial, investigación, porque los jefes de las milicias están dentro de las fuerzas de seguridad. La milicia tiene una cabeza para los negocios, otra cabeza para la política. Transforma el dominio del territorio en dominio electoral. La milicia elige no solo a su propia gente, también elige a los senadores, diputados, al gobernador".

También los mercados legales, extorsionan desde por el alquiler de un puesto callejero a la factura de la luz o del teléfono de un piso.

Mauricio Demetrio, policía de Río de Janeiro lo ve sin dudas: "Es como un cáncer, no se detiene. Donde ve que hay ganancias, ahí va, incluso si son cosas legales o ilegales. La milicia está atacando todo, incluso las cosas legales, está asumiendo el control de cosas que son parte del comercio legal, no solo ilegal ".

Aumentan las venganzas callejeras con cadáveres en el asfalto, una presencia mafiosa rampante que ahora tiene como objetivo comprar o a vencer las propias fuerzas de seguridad.

Investigan la autoría del asesinato de la concejal feminista, y defensora de los derechos de las mujeres negra Marielle Franco, asesinada a tiros en marzo pasado.

Para el responsable de la seguridad de Rio de Janeriro, el general Richard Nunes, la mafia paramilitar también está implicada. "Normalmente, sí, ¿por qué? Porque ese tipo de crimen con ese nivel de organización, vehículos clonados, el tipo de enfoque, la forma y la precisión del disparo, la precaución de no dejar pruebas, es típico de los grupos que están familiarizados con ese tipo de crimen. Por lo tanto, todo indica que los asesinos pertenecen a un grupo de ese tipo. Todo lo indica ".

Lo que empezó como una fuerza policial privada ilegal para ajustar cuentas y mantener a los sectores de las favelas lejos y a raya ha degenerado aún más en un desafío al estado brasileño. Se trata de un reto del nivel de los narcos al estado mexicano.

La simpatía expresada durante toda su carrera política por el presidente electo brasileño Jair Bolsonaro por paramilitares y las llamadas fuerzas de autodefensa coloca a Brasil en un brete. Bolsonaro a partir de su toma de posesión el 1 de enero tendrá que tomar partido.