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El pacto del PP y la ultraderecha en Andalucía abre un nuevo escenario político en España

El pacto del PP y la ultraderecha en Andalucía abre un nuevo escenario político en España
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REUTERS/Sergio Perez
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El pacto del conservador Partido Popular (PP) con el ultraderechista Vox para lograr el Gobierno de la región de Andalucía ha abierto un nuevo escenario político en España, ya que por primera vez un Ejecutivo democrático se apoyará en una formación de ese tipo.

El acuerdo entre el PP y Vox, anunciado la pasada noche, permitirá al primero seguir adelante con su alianza con el liberal Ciudadanos (C's) para gobernar Andalucía y poner fin a 36 años de dominio del Partido Socialista (PSOE) tras las elecciones regionales de diciembre pasado.

El Gobierno nacional, en manos de los socialistas, reaccionó hoy de forma muy crítica, acusando al PP de radicalizarse a la derecha.

"Me parece lamentable", afirmó la ministra de Economía, Nadia Calviño, mientras que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, señaló su "preocupación" por la "radicalización" que muestra el pacto.

Pero el acuerdo puede suponer también un banco de pruebas para que los tres partidos de centro y derecha puedan unirse para lograr el poder en más instituciones tras las elecciones municipales, regionales y europeas del 26 de mayo próximo.

Además, varias encuestas de opinión publicadas en las últimas semanas apuntan a que esos tres partidos podrían conseguir una mayoría absoluta en unas hipotéticas elecciones generales.

El ministro de Fomento y número dos del PSOE, José Luis Ábalos, advirtió hoy, en unas declaraciones a la prensa, de que este tipo de acuerdo entre los tres partidos se repetirá "donde puedan", y recordó que Vox es "un partido no constitucional".

Para el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, que ha buscado activamente situarse en la estela política del presidente francés, Emmanuel Macron, como una formación reformista y moderada, el pacto con Vox, una formación apoyada por el ultraderechista Frente Nacional francés (enemigo declarado del mandatario galo), podía suponer un obstáculo a nivel doméstico y exterior.

En la UE, desde la agrupación de partidos liberales en el Parlamento Europeo (ALDE) hasta el movimiento político de Macron habían señalado anteriormente su preocupación por este pacto con la ultraderecha, una ideología que en países como Francia, Alemania, Bélgica u Holanda ha sido excluida a la hora de pactar coaliciones, en la llamada estrategia del "cordón sanitario".

Sin embargo, el líder de ALDE, el belga Guy Verhofstadt, se mostró hoy "contento" de que el pacto se logró "sin concesiones ni acuerdos con Vox" por parte de Ciudadanos.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ya adelantó el martes pasado, en una entrevista con Efe, que si el pacto con Vox salía adelante los socialistas intentarían ocupar el espacio de centro que C's dejaría "huérfano" por echarse "en brazos de Vox".

Por ello, Ciudadanos está haciendo todo lo posible para intentar desmarcarse del acuerdo PP-Vox, con el argumento de que ellos no lo han firmado ni les afecta, ya que su pacto es con el Partido Popular para gobernar y no con los ultraderechistas para apoyar al Gobierno regional de Andalucía.

En este sentido, la ministra Calviño lamentó que Ciudadanos "no haya escuchado las recomendaciones de partidos hermanos en el ámbito europeo".

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, aseguró que el acuerdo PP-Vox es "papel mojado" y "no tiene valor" para su formación, incluso si eso supone que C's controlará la mitad del Gobierno andaluz gracias a los votos del partido ultraderechista.

Rivera aseguró que si Vox presenta iniciativas contrarias a sus principios, tendrá enfrente a su partido, ya que los ultraderechistas quieren "dar un paso atrás en las libertades civiles, y yo no lo voy a dar".

Vox había pedido al PP, entre otros puntos, la derogación de la ley contra la violencia machista o la expulsión de 52.000 inmigrantes indocumentados, aunque finalmente aceptó medidas menos drásticas.

Aún falta la reacción de Manuel Valls, exprimer ministro francés y aspirante a la alcaldía de Barcelona en una candidatura apoyada por Ciudadanos, y que anteriormente también había sido muy crítico sobre un posible apoyo de Vox a un gobierno PP-C's en Andalucía.

Por su parte, el presidente del Partido Popular, Pablo Casado, defendió hoy en el acuerdo con Vox. Se ha hecho "manteniendo nuestros principios, sin que nadie nos marque la agenda", según el líder conservador.