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Tensión en la central nuclear de Lituania

Tensión en la central nuclear de Lituania
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Tensión política y económica en Lituania ante el desmantelamiento de la central nuclear de Ignalina.

780 millones de euros de la Unión Europea serán destinados al cierre de esta central nuclear construida en la época soviética y cuya clausura en 2009 sirvió a Lituania, en gran medida, como entrada en la Unión Europea.

Pero el presupuesto plurianual que debe ser adoptado por la Comisión Europea, podría hacerse esperar, entre otras cosas debido al Brexit...

La tensión crece en una fase crítica del desmantelamiento.

"Tenemos que tener las cifras claras para poder comenzar el desmantelamiento de los reactores. Por eso este es un momento crítico y es sumamente importante tener garantías financieras para terminar con éxito las obras", se inquieta Zygimantas Vaiciunas, Ministro de Energía de Lituania.

El desmantelamiento de esta planta comenzó en 2004 y no se completará hasta dentro de 20 años. La planta proveía el 80% de la electricidad de Lituania. Su cierre dejó en la calle a más de mil personas y acarreó una feroz oposición del pueblo lituano.

"Se están desmontando los reactores y dejando a descubierto las partes más peligrosas del reactor, por ello tenemos imperiosos requisitos financieros ante la Comisión Europea", señala Audrius Kamienas, director de la central nuclear de Ignalina.

La central cuenta con dos reactores RBMK, similares a los de Chernobyl. El coste total del desmantelamiento de Ignalina se estima en 3.300 millones de euros. Pero Lituania solo puede cubrir solo el 14% de los gastos...

"Este no es un proyecto lituano. Nos están arrinconando por nuestro legado soviético, arguye el ministro de energía lituano. Por otro lado, el desmantelamiento era la condición previa para integrar la Unión Europea. Fue en aquel momento, en 2003 cuando se tomó la decisión de que la UE debería financiar el cierre de esta central nuclear",

Mientras Vilna debe afrontar estos problemas, la Comisión Europea se plantea recortes en su asignación presupuestaria, y pretende que Lituania cubra hasta el 20% presupuestado. Comienza otra fase crucial de negociación.