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Una perra llamada a testificar en un juicio sobre su propio maltrato en España

Una perra llamada a testificar en un juicio sobre su propio maltrato en España
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Photo by Justin Veenema on Unsplash
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La perra Milagros ha sido citada este martes en Tenerife, España, como testigo contra su antiguo dueño, al que se acusa de haberla arrojado a la basura encerrada en una maleta, según los medios locales.

Francisca Sánchez, la fiscal de Medio Ambiente de la provincia, ha aclarado a los asistentes que obviamente Milagros no puede hablar, son la acusación pública y un médico forense los que han expuesto las lesiones que había sufrido y su estado actual.

Pese a que no era necesario porque todo estaba detallado en un documento oficial, esta decisión se tomó con el acuerdo de todas las partes, que lo consideraron un buen gesto para concienciar a la sociedad sobre el problema del maltrato animal.

Un portavoz del Tribunal Superior de Justicia de Canarias ha explicado que se trata de una medida poco habitual en la Justicia española, pero no inédita.

En Estados Unidos, se ofició un juicio por abuso de menores, en la cual la chica de 5 años que tenía que declarar su agresión, no lo conseguió hasta recibir la ayuda de un perro de terapia y de asistencia que compareció a su lado.

El acusado, Segio M.J., admitió ante la jueza que había tirado la perra a la basura, alegando que lo hizo porque pensaba que estaba muerta.

El incidente ocurrió en octubre de 2012, en la capital de Tenerife. La perra se salvó gracias a que unos vecinos oyeron un ruido dentro del contenedor y abrieron un agujero en el plástico de la maleta para que pudiera respirar.

Después, Adriana Naranjo, presidenta del Albergue Comarcal Valle Colino, recuperó al animal y logró que fuera adoptado por su familia actual.

Sergio M.J. se enfrenta a una condena de prisión de entre nueve meses, solicitada por la Fiscalía y un año, que demanda la acusación.

Si es condenado, la fiscal del caso exigirá que cumpla su pena, sin que se le conceda ningún tipo de suspensión.

El juicio ha tardado casi siete años en celebrarse porque se ha aplazado varias veces, entre otros motivos porque el acusado estuvo un tiempo en paradero desconocido, hasta que fue detenido por un robo, por el cual está en prisión preventiva.