En grandes ciudades como París, Marsella y Lyon, los candidatos se disponen a entablar negociaciones de cara a la segunda vuelta, tras una primera ronda marcada por una abstención relativamente alta y algunos resultados inesperados.
Francia celebró el domingo la primera vuelta de las elecciones municipales de 2026, con cerca de 48,7 millones de electores llamados a las urnas en unos 35.000 pueblos, ciudades y distritos urbanos.
La votación también estuvo marcada por un alto índice de abstención. Los analistas apuntan a varias posibles razones, entre ellas la creciente desconfianza en la política y el cansancio democrático generalizado entre los votantes.
Se espera que alrededor de dos tercios de los pueblos, ciudades y municipios más pequeños de Francia elijan a su alcalde en la primera vuelta, a menudo debido a que sólo hay un candidato en la lista o la competencia es limitada. El panorama es mucho más incierto en las grandes ciudades francesas, donde el voto sigue siendo muy competitivo.
Francia utiliza un sistema electoral a dos vueltas para las elecciones locales. Si ningún candidato obtiene una mayoría absoluta en la primera vuelta, se celebra una segunda vuelta el domingo siguiente.
Sólo los candidatos que reciben al menos el 10% de los votos pueden seguir en la carrera, aunque los que obtienen más del 5% pueden fusionarse con otros antes de la segunda vuelta. Ese sistema suele dar lugar a intensas negociaciones y formaciones de alianzas entre las dos vueltas.
En París, se prevé que el candidato socialista Emmanuel Grégoire sea el más votado, con cierta distancia sobre la conservadora Rachida Dati. Otros dos candidatos, Sophia Chikirou, del partido de extrema izquierda Francia Insumisa, y el centrista Pierre-Yves Bournazel, también podrían pasar a la segunda vuelta.
La candidata de extrema derecha Sarah Knafo, con menos del 10% en las encuestas, también espera superar el umbral y asegurarse un puesto en la segunda vuelta. La carrera por la alcaldía está especialmente reñida en Marsella y Lyon, otras dos grandes ciudades donde se espera una segunda vuelta.
Sorpresas en varias ciudades
En Le Havre, el ex primer ministro Édouard Philippe, considerado bajo presión en su bastión local, terminó la noche cómodamente por delante de sus rivales, con el 43% de los votos.
En Lyon, se esperaba que el actual alcalde verde, Grégory Doucet, se enfrentara a un fuerte desafío por parte del empresario conservador Jean-Michel Aulas, pero las primeras proyecciones mostraron que había poca diferencia entre ambos. Otro dato clave de la primera vuelta es el rendimiento de los partidos situados en los extremos políticos.
La ultraderechista Agrupación Nacional (RN) ha consolidado su presencia local. Varios de sus alcaldes fueron reelegidos en la primera vuelta. El partido también lidera en varias ciudades del sur, como Nîmes y Toulon.
Por su parte, el partido de izquierda Francia Insumisa, que hasta ahora tenía una representación local limitada, ha registrado importantes avances. El partido también obtuvo buenos resultados en las ciudades septentrionales de Roubaix y Lille.
Se espera que tanto RN como LFI aumenten su representación en los consejos municipales tras estas elecciones. El Partido Socialista, por su parte, obtuvo buenos resultados en varios centros urbanos, mientras que los conservadores Republicanos (LR) lograron éxitos similares en otras partes de Francia.
Varias figuras políticas nacionales también parecen bien posicionadas localmente. Éric Ciotti, líder del partido de derechas UDR, aliado de la extrema derecha, se impuso ampliamente a su rival Christian Estrosi en Niza.
Comienzan las negociaciones para la segunda vuelta
Con muchas elecciones importantes aún sin decidir, la atención se centra ahora en las negociaciones previas a la segunda vuelta, prevista para el próximo domingo. Los partidos políticos disponen de 48 horas para negociar alianzas y presentar sus listas definitivas de candidatos a las autoridades locales. El plazo finaliza el martes a las 18:00.
Varios líderes ya han fijado sus posiciones. Jordan Bardella, líder de la Agrupación Nacional, hizo un llamamiento a la cooperación con lo que describió como "listas sinceras de derechas" frente a los candidatos respaldados por la izquierda. El líder socialista Olivier Faure descartó cualquier alianza nacional entre el Partido Socialista y Francia Insumisa.
Sin embargo, Manuel Bompard, coordinador nacional de Francia Insumisa, abogó por la creación de un "frente antifascista" en todas las elecciones en las que la extrema derecha tenga posibilidades de ganar.
Por su parte, Gabriel Attal, secretario general del partido Renacimiento, del presidente Emmanuel Macron, declaró que no apoyaría ni a la extrema derecha ni a la izquierda radical.
En Lyon, la candidata de Francia Insumisa, Anaïs Belouassa-Cherifi, podría erigirse en artífice de la victoria. Ha declarado que está dispuesta a dialogar con el actual alcalde, Grégory Doucet, antes de la segunda vuelta.
Con las alianzas aún por negociar, la segunda vuelta del próximo domingo podría remodelar significativamente el panorama político local francés y ofrecer las primeras señales sobre la dirección política que podría tomar el país en las elecciones presidenciales del año que viene.