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La lucha por resucitar la pesca sostenible en Europa

La lucha por resucitar la pesca sostenible en Europa
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"Mi padre era pescador. Está e nuestas venas, en nuestra sangre", explica desde su barco Jan Olsen, portavoz de la Asociación de Pescadores de Thorupstrad, en Dinamarca. Si tripulación, de tres hombres, se enfrenta al mar cada día para traer pescado fresco al pueblo. Sin embargo, el mayor reto al que tienen que hacer frente estos pescadores es muy distinto. La tripulación arrastra sus redes en la costa noroeste de Dinamarca. Hoy han pescado 1500 kg de solla, pero aseguran que pescaban mucho más antes de que los grandes pesqueros dañaran el lecho marino. "Los arrastreros están destruyendo el fondo. Nosotros usamos redes que se quedan en el fondo durante uno o dos días, y las volvemos a subir, no destruyen nada", explica Olsen.

Llegar a tierra en una playa de arena destrozaría los barcos más modernos, pero los pequeños barcos de roble, construidos en esta zona desde antes de la era vikinga, aguantan bien este método de desembarco. Con su resistente flota de madera, el pueblo pesquero de Thorupstrand resiste el envite de las grandes multinacionales que amenazan el modelo de pesca clásico del país.

La pesca artesanal desempeña un papel crucial en muchas regiones de la UE. En el Mediterráneo y el Mar Negro representan más del 80% de la flota pesquera total y emplean a más del 60% de la mano de obra total del sector. La Unión Europea reconoce su importancia: durante siete años, la pesca artesanal recibió alrededor de 210 millones de euros de financiación pública para su comercialización, diversificación y otros proyectos.

Dinamarca perdió muchas de sus pesquerías independientes hace una década cuando decidió asignar cuotas de pesca a los propietarios de barcos. Las grandes empresas estaban demasiado ansiosas por comprar estas cuotas y los precios de mercado se dispararon persuadiendo a los pequeños propietarios para que vendieran sus barcos y abandonaran el sector.

Thomas Højrup, portavoz de la Asociación de Pesca Costera de Thorupstrand explica la dramática disminución de este tipo de pesca en la región: "Solo en el primer año, el 25% de la flota desapareció. Y en los dos primeros años, el precio de ese tipo de barco aumentó un 1000%".

A estos precios, los jóvenes pescadores no podían permitirse el lujo de entrar en el sector, cada vez más dominado por la gran industria. Los pueblos costeros perdían sus barcos y se estaban convirtiendo en pueblos fantasma. Temiendo por su futuro, los pescadores de Thorupstrand decidieron tomar medidas.

Højrup Autzen, es antropóloga y está trabajando en una tesis doctoral sobre este fenómeno: "Tuvieron muchas reuniones y discusiones y la mayoría de ellos decidieron tratar de establecer una cooperativa, tratar de comprar cuotas juntos y compartirlas en común, y permitir a todos los jóvenes pescadores participar en la cooperativa y compartir estas cuotas. Y eso es lo que hicieron"

Al asociarse, la comunidad local protege sus derechos de pesca y preservaba sus métodos tradicionales, incluida la construcción de barcos de madera. Famosos en Dinamarca y en el extranjero.

Pipsen Monrad Hansen es investigadora en el Centro para Modos de Vida sostenible. Explica que la construcción de barcos y el modo de vida artesanal involucra a muchos actores: "No solo los pescadores, sino también los constructores de barcos, los electricistas, los mecánicos...Todos crean puestos de trabajo. Además, este astillero y las cosas que hacemos aquí atraen un poco de turismo - la gente quiere venir a verlo".

La financiación europea ayudó a abrir el astillero que construye nuevos barcos de pesca y forma artesanos, apoyando la economía local.

Los alimentos sostenibles están de moda, y eso también está ayudando al negocio. Esta tienda y restaurante gestionados por el gremio, también forman parte de la nueva infraestructura financiada por la UE. A diferencia de los grandes barcos, los barcos pequeños no pasan semanas en el mar y sus redes no dañan la captura, por lo que el valor de este pescado fresco es muy alto.

Janni Olesen es la propietaria de la tienda: "La diferencia entre el pescado capturado por arrastre, la pesca convencional, y el pescado que vendemos es de unas 10-20 coronas, unos 2€ por kilo. No creo que sea costoso - creo que el precio es justo, comparado con la cantidad de trabajo que implica, y lo bueno que es el producto".

El pueblo incluso logró expandir sus ventas al corazón de la capital danesa, vendiendo pescado fresco en un barco convertido en restaurante y amarrado en el punto más pintoresco de Copenhague. Con el aumento de las cifras de ventas, los pescadores de Thorupstrand están obteniendo un mejor rendimiento de sus capturas, al mismo tiempo que aumentan la conciencia social de sus esfuerzos por proteger el mar y preservar a su comunidad.

Biggas Møller dirige y es cocinero de este restaurante que apuesta por la pesca minorista, tradicional y sostenible, como alternativa viable y necesaria : "Esto es sostenibilidad para el medio ambiente, pero también para los pequeños pueblos de pescadores que en la costa danesa casi se han extinguido por completo. Espero que sobrevivan - estoy bastante seguro de que lo harán, y en el mejor de los casos tal vez puedan inspirar a ciudades similares para que continúen con el buen trabajo".