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Ciudadanos veta tripartitos con Vox y se deja desear por el PSOE

Ciudadanos veta tripartitos con Vox y se deja desear por el PSOE
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REUTERS/Susana Vera
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Ciudadanos se deja querer. Convertido en partido bisagra en numerosas comunidades y ciudades tras las recientes elecciones autonómicas y locales celebradas en España, la formación que lidera Albert Rivera ha descartado formar tripartitos en los que esté el partido ultraderechista Vox.

Este veto tranquiliza a la familia europea de Ciudadanos y abre la vía a negociaciones puntuales con el Partido Socialista, el vencedor de los comicios, aunque la formación naranja pone condiciones muy duras para pactar. En Madrid, donde los partidos de derecha son mayoritarios, podría inclinar la balanza hacia la izquierda tanto en el Ayuntamiento como en la Comunidad.

Sin embargo, desde la formación naranja se reitera que lo natural sería pactar con el PP y se critica el perfil sanchista de Ángel Gabilondo, el candidato socialista a la presidencia autonómica.

Aunque se barajaba un "cambio de cromos" que permitiera hacerse con al alcaldía a la candidata de Ciudadanos, Begoña Villacís, la decisión de Manuela Carmena de intentar repetir en el cargo, por ser su partido, Más Madrid, el más votado, aleja esta posibilidad. Lejos de la capital, parece más factible el cierre de pactos con el PSOE

La posible presencia de la ultraderecha en las instituciones locales españolas y el freno a los independentistas catalanes protagonizan las discusiones políticas para formar gobiernos a nivel nacional, regional y municipal.

Los protagonistas se lanzan vetos cruzados: entre partidos de izquierda y derecha o de independentistas catalanes frente a los denominados constitucionalistas, pero también para frenar al ultraderechista Vox.

¿Política de pactos: nuestro amor es imposible?

El partido liberal Ciudadanos (C's) apostó su estrategia de los últimos meses a superar a la principal formación opositora, el conservador Partido Popular (PP), aunque sin conseguirlo, y a rechazar pactos con el presidente del Gobierno en funciones, el socialista Pedro Sánchez.

PP y C's ya gobiernan la región de Andalucía junto con Vox, pero extender ese pacto a otras regiones o ciudades en las que tienen mayoría está generando más suspicacias.

Frente a esas reticencias, el presidente de Vox, Santiago Abascal, advirtió hoy de que su partido es imprescindible para las alternativas a la izquierda en varias regiones, y recalcó que, si PP y C's no dialogan con ellos, esos gobiernos serán imposibles.

Abascal denunció los "titubeos y dudas" de C's y advirtió de que los votantes de su partido "no admiten chantajes".

El PP, que también apuesta por pactos a tres con C's y Vox, teme que los liberales y los socialistas del PSOE puedan lograr acuerdos con intercambio de control de diversas administraciones.

El caso es que, en varios territorios, el pacto entre los tres partidos de derecha genera muchas reservas. En la región de Castilla-León, el líder de C's ya ha manifestado su preferencia por pactar con los socialistas, ya que el PSOE fue la formación más votada.

En la región de Aragón, los socialistas también ganaron sin lograr la mayoría, y además haría falta que a una unión PP-C's-Vox se sumara a un pequeño partido regionalista, el PAR, que por su parte rechaza cualquier cooperación con los ultraderechistas.

Todo esto se complica aún más en el plano de la Unión Europea, donde los liberales (encabezados por el presidente francés, Emmanuel Macron) rechazan de forma tajante cooperar con los ultraderechistas, por lo que Sánchez ha subrayado desde Bruselas que los pactos en que participen Vox y C's serían antinaturales.

Por eso el secretario general del partido José Manuel Villegas ha reaccionado prometiendo que esto no ocurrirá.

Sánchez y Macron acordaron el lunes en París hacer frente a la ultraderecha en el seno de la UE así como cooperar para que socialistas y liberales logren algunos de los más importantes cargos en el bloque europeo.

El objetivo de Sánchez es que Macron (a quien los liberales de Ciudadanos citan como su referente internacional) pueda frenar unos pactos de C's con Vox, siguiendo el modelo europeo.

Cataluña en su laberinto

Más complicada es aún la situación en Barcelona, donde la candidatura más respaldada, por unos miles de votos, fue la del partido independentista de izquierda ERC, que apuesta por hacer de la ciudad la punta de lanza del soberanismo catalán.

Sin embargo, los independentistas tienen solo 15 de los 41 concejales. Y las fisuras secesionistas/constitucionalistas e izquierda/derecha hacen muy complicado forjar cualquier tipo de mayoría.

Manuel Valls, exprimer ministro francés nacido en Barcelona que aspiró a la alcaldía con el apoyo de C's, se ofreció hoy a apoyar a los socialistas y a la coalición izquierdista Barcelona en Común con ese objetivo.

"Maragall quiere hacer de Barcelona la palanca de la república imaginaria", alertó Valls en conferencia de prensa. Sin embargo, C's se apresuró a decir que no apoyarán a Barcelona en Común y solo lo harán con el aspirante socialista a alcalde.

La difícil gobernabilidad tras las Elecciones Generales

Mientras tanto, Sánchez sigue cavilando cómo dar forma a su futuro Gobierno. El Partido Socialista ganó de forma cómoda las elecciones parlamentarias del 28 de abril, pero con sus 123 escaños en el Congreso necesita sumar otros 53 para lograr la mayoría, y cualquier negociación se aparcó hasta las recientes municipales.

La formación izquierdista Unidas Podemos tiene 42 diputados, y su líder, Pablo Iglesias, urge a Pedro Sánchez para que acepte incluirlos en una coalición de gobierno, algo que rechaza el PSOE, que prefiere un acuerdo de legislatura sin ministros de Podemos.

Esta coalición izquierdista ha sufrido importantes descensos en las tres elecciones de este mes y tiene menos capacidad para presionar a Sánchez, e incluso Iglesias se juega su supervivencia política en un acuerdo con los socialistas.

Pero otros partidos más pequeños de corte nacionalista o regionalista y de orientación centroderechista, y cuyo concurso será necesario para apuntalar un Gobierno estable, como el Partido Nacionalista Vasco (PNV) o Coalición Canaria, han avanzado que no quieren apoyar un Ejecutivo de coalición con Podemos.

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