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El regreso de los depredadores a las montañas balcánicas

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El regreso de los depredadores a las montañas balcánicas
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Bajo montañas situadas entre Croacia y Eslovenia, los grandes depredadores están de vuelta. Desaparecidos durante años por la actividad humana, el número de linces, osos y lobos ha aumentado gracias a una legislación más protectora.

Dina Botta trabaja en un proyecto transfronterizo europeo, 'Carnivora Dinarica', que pretende proteger a estas tres especies y mejorar la coexistencia entre ellos y los humanos. Aquí, en el Parque Nacional de Risnjak, Dina es, para nosotros, los ojos del bosque y explica qué podría estar detrás de un rastro en el suelo: "Podría ser un zorro o un lobo, probablemente sea un animal salvaje porque los perros suelen andar mucho para oler, así que sus huellas están por todas partes. Mientras que a los animales salvajes, como los zorros y especialmente los lobos, les gusta mantener una línea recta."

Actualmente, en estas montañas y en los Alpes Dináricos hay miles de osos, cientos de lobos y unos 70 linces. Se han llevado a cabo 10 acciones concretas para completar este proyecto transfronterizo que tiene un presupuesto de 2,3 millones de euros. La política de cohesión europea es responsable del 85% de la financiación. El 15% restante es cubierto por 8 entidades que participan en el proyecto.

Una valla de protección

La granja de Tomaz Volk en la localidad eslovena de Suhorje ha sido elegida como "la granja con mejores prácticas". Tiene 16 caballos y un rebaño de ovejas y cabras, animales expuestos a los ataques de los grandes depredadores. Para evitarlos, instalará la valla eléctrica del proyecto cuando el clima sea mejor. Mide 1,70 metros y los osos no pueden destruirla ni los lobos cruzarla.

"Es muy importante que la valla siempre tenga electricidad, aunque los animales no estén en el corral. Para que los grandes depredadores relacionan los choques eléctricos que reciben al tocarla, y no se acerquen más, no ataquen más al ganado", explica Tomz.

Los perros como defensa

A 30 minutos de distancia, en Pivka, el rebaño de Ales Sedmak está protegido por otra medida del proyecto: los perros guardianes, a los que entrena. "Se está en peligro todo el año por culpa de los lobos. Tengo algunos perros. Están asustando de alguna manera a los lobos. El lobo es demasiado listo para ir a la batalla con un perro grande. Así que él se plantea: '¿Por qué pelearía por un pedazo de carne con un perro si puedo cogerlo de la naturaleza sin pelear?'"

De vuelta en Risnjak descubrimos los huesos de un ciervo rojo devorado por lobos, pero eso no significa que debamos temer a los grandes carnívoros, como indica Dina. "Tienes que saber más sobre su biología y ecología para entenderlos, cómo son, y de esta manera puedes coexistir con ellos más adecuadamente o mejor".