Una reducción controlada de la ingesta calórica puede aumentar la eficacia de la quimioterapia en el tratamiento de los sarcomas. Las investigaciones han demostrado que esta restricción reduce el volumen tumoral y protege a las células sanas de los daños provocados por el tratamiento.
El consumo moderado de calorías aumenta la eficacia de la quimioterapia. Ésta es una de las conclusiones de un estudio luso-brasileño de la Unidad de Investigación en Salud RISE, enasociación con la Universidad Federal de Piauí, en Brasil, que pretendía conocer el impacto de la restricción calórica en el tratamiento de los sarcomas, un tipo de cáncer poco frecuente.
El estudio se da a conocer en el Día Mundial contra el Cáncer, que se celebra el 4 de febrero, fecha promovida por la Unión Internacional Contra el Cáncer (UICC) para concienciar sobre la importancia de la prevención, el diagnóstico precoz y el acceso a tratamientos eficaces.
Los resultados del estudio indican que "la restricción calórica, sola o en combinación [con fármacos como la doxorrubicina, utilizada en quimioterapia], redujo significativamente el peso y el volumen del tumor y aumentó la tasa de inhibición tumoral" y, al mismo tiempo, "protegió a las células normales de los daños inducidos por la quimioterapia".
"La reducción del 40% de la ingesta calórica indujo un profundo estrés metabólico en el microambiente tumoral, comprometiendo procesos anabólicos y proliferativos esenciales para la progresión tumoral", reza la investigación publicada en la revista especializada 'Cancers'.
El investigador Moisés Tolentino Bento da Silva (RISE-Salud/ICBAS-UP) señala en un comunicado que "a partir de este estudio experimental, realizado en modelos animales", fue posible "observar que la restricción calórica -por períodos cortos de tiempo- puede ser favorable para el tratamiento del cáncer".
Según el investigador, que dirigió el trabajo científico en Portugal, "cuanta más energía se consume, más se desarrolla el cáncer y, por lo tanto, al reducir la ingesta de calorías, conseguimos disminuir el aporte energético al tumor y, en consecuencia, garantizar una mayor eficacia de la quimioterapia".
Los investigadores también descubrieron que, además de tener un impacto positivo en la eficacia de la quimioterapia, la restricción calórica "contribuye a la reparación de los daños en el ADN [causados por la quimioterapia] en los tejidos no tumorales" y "reprograma el metabolismo lipídico, reduciendo los niveles de colesterol y triglicéridos" que alimentan a las células malignas dependientes de la renovación de los ácidos grasos para la producción de energía, la proliferación y la señalización del cáncer y otras patologías crónicas como la diabetes de tipo II, las enfermedades cardiovasculares y los trastornos neurodegenerativos.
Junto a una dieta equilibrada y una ingesta reducida de calorías, los investigadores también subrayan que el ejercicio físico regular tiene un impacto positivo en el tratamiento del cáncer.
"Si los pacientes de cáncer hacen ejercicio de forma adecuada y regular durante la quimioterapia, experimentarán menos efectos secundarios en varios sistemas, como el tracto gastrointestinal. El ejercicio físico, junto con una buena alimentación, tiene grandes beneficios para la calidad de vida del paciente, ya sea de forma preventiva, durante el tratamiento o tras el final del tratamiento oncológico", concluye Moisés Tolentino Bento da Silva.
En Brasil, la investigación fue coordinada por el investigador Francisco Leonardo Torres-Leal (DOMEN - Grupo de Investigación en Enfermedades Metabólicas, Ejercicio y Nutrición - UFPI/Brasil) y contó con la participación de otros especialistas del Departamento de Biofísica y Fisiología de la Universidad Federal de Piauí (Brasil).