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Los peligros de automedicarse contra el coronavirus: primeras víctimas por la cloroquina

Los peligros de automedicarse contra el coronavirus: primeras víctimas por la cloroquina
Derechos de autor  Bernd Wuestneck/(c) dpa-Zentralbild
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Cuando más se propaga el coronavirus en el mundo, más crece la inquietud a contagiarse y la preocupación a sufrir uno de los cuadros más graves de la infección.

Un temor irrefrenable que ha llevado a muchos ciudadanos a buscar desesperadamente hidroxicloroquina y cloroquina, los medicamentos autorizados tanto en los ensayos clínicos como en los hospitales, con los pacientes más afectados por la pandemia. Se trata de compuestos utilizados para tratar el paludismo, el lupus o la artritis reumatoide que presentan múltiples efectos secundarios, y que pueden llegar a desencadenar la muerte.

Si automedicarse está siempre desconsejado, las autoridades sanitarias advierten de que la ingesta de estas sustancias sin control médico puede tener consecuencias fatales. La semana pasada un estadounidense murió en Arizona tras automedicarse con fosfato de cloroquina, uno de los medicamentos cuya utilidad promocionó el presidente Donald Trump. La mujer del fallecido, que también tomó cloroquina, pudo ser reanimada al vomitar parte de la sustancia aunque ingresó en estado crítico en un hospital.

También los médicos franceses tratan estos días “casos de toxicidad cardiaca” de personas con síntomas de Covid-19 que se habían automedicado con hidroxicloroquina. Algunos han precisado de “una reanimación en los hospitales”. La Agencia regional de salud de Nueva Aquitania (Burdeos) ha advertido sobre los peligros de la hidroxicloroquina que en modo alguno debe ingerirse en automedicación. Se trata de un medicamento que debe ser objeto de un “seguimiento” y de una “prescripción” médica adaptada para “evitar una serie de efectos indeseables graves”.

Derivado de la cloroquina, este medicamento que se distribuye en Francia con el nombre comercial de Plaquénil puede provocar efectos secundarios como problemas cardiacos y neurológicos. En caso de sobredosis resulta peligroso e incluso mortal.

De hecho, la Agencia Francesa de Medicamentos y Productos Sanitarios (ANSM) investiga "una treintena de casos" de efectos indeseables graves, "con tres fallecimientos" de personas afectadas por coronavirus a las que se administró Plaquénil y otros medicamentos como Kaletra (un antirretroviral del grupo de los inhibidores de la proteasa). Se trata de determinar si las muertes son imputables o no al tratamiento aplicado. La Agencia ha puesto bajo “vigilancia reforzada” todos los tratamientos experimentales relacionados con la pandemia, en particular todos los utilizados en los ensayos clínicos que realizan varios países, entre ellos Francia y España.

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Advierte además que “en ningún caso estos medicamentos deben ser utilizados ni en automedicación, ni prescritos por un médico de cabecera, ni autoprescritos por un facultativo para sí mismo”. Todo porque un grupo de médicos franceses reclama el derecho a autoadministrarse la cloroquina para demostrar su eficacia, antes de generalizar el tratamiento al conjunto de los enfermos.

Consideran estos médicos que su utilización resultaría más conveniente en las primeras etapas de la enfermedad que durante la hospitalización, cuando los cuadros son más graves.

No obstante, pese a su uso restringido en los hospitales se han dado “casos de prescripción y venta en farmacia de estos medicamentos al margen de la normativa, en particular de Plaquénil”. Una cierta “irracionalidad” que ha provocado incluso la aparición de “recetas falsas”.