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La cifra de infectados en Francia es demasiado baja para evitar una segunda oleada

La cifra de infectados en Francia es demasiado baja para evitar una segunda oleada
Derechos de autor  PATRICK HERTZOG/AFP or licensors
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Menos del 6% de la población francesa se habrá infectado con el SARS-CoV-2 cuando se levante el confinamiento, según una investigación del Instituto Pasteur. Advierten de que la cifra de contagios es demasiado baja para "evitar una segunda oleada" si las medidas de control se relajan de forma abrupta.

Según el estudio publicado el lunes, la medidas de confinamiento en Francia han tenido un “gran impacto” en la contención de la pandemia, ha habido una reducción de la transmisión del 84%, lo que quiere decir que el ritmo de reproducción ha caído de 3,3 a 0,5.

El presidente Emmanuel Macron anunció la semana pasada que las medidas se irían levantando gradualmente a partir del 11 de mayo, pero aún no hay detalles sobre cómo se llevará a cabo. Se sabe que las aglomeraciones, como festivales, teatros o cines permanecerán cerrados, al menos hasta mediados de julio.

El Gobierno ha prometido presentar un plan más completo para finales de abril, donde se explique qué sectores de la economía podrán abrir en mayo. También ha pedido a los más vulnerables – personas mayores y con problemas de salud - que voluntariamente prolonguen su encierro, pero ha descartado hacerlo obligatorio.

El Instituto Pasteur estima que 3,7 millones de franceses, solo el 5,7% de la población, se habrá infectado con COVID-19 para el 11 de mayo.

“Para que la inmunidad colectiva sea suficiente para evitar una nueva ola de contagios, alrededor del 70% de la población tendría que estar inmunizada y estamos muy por dejado de ese número”, explican los científicos.

“Por tanto los resultados de la investigación sugieren que, sin una vacuna, la inmunidad de grupo por sí sola será insuficiente para evitar una segunda oleada cuando finalice el confinamiento", advierten los científicos, que exigen mantener medidas de control eficaces más allá del 11 de mayo.

Francia se ha visto duramente golpeada por la pandemia, con más de 20.000 muertes, lo que la convierte en el cuarto país más afectado del mundo, según la Universidad Johns Hopkins.

Casi dos tercios de los fallecidos ha sido en hospitales, el resto en residencias en ancianos de todo el país.

Expertos en salud mundial, incluida la Organización Mundial de la Salud (OMS), advierten de que que es poco probable que una vacuna esté lista para ser probada en menos un año y que aún se sabe poco sobre este virus. Se desconoce, por ejemplo, cuánto tiempo una persona es inmune al coronavirus después de recuperarse.

Varios países asiáticos, entre ellos Corea del Sur, afirman que algunos pacientes recuperados de COVID-19 han vuelto a dar positivo.

La OMS ha aconsejado a los países de todo el mundo que mantengan las medidas de confinamiento el mayor tiempo posible. Hacen hincapié en que la mejor manera de hacer frente a la pandemia es hacer "pruebas, pruebas y más pruebas" a la población y rastrear de forma sistemática los contactos de los positivos.

El Gobierno francés, presionado por la falta de equipos de protección (EPI) y kits de pruebas, ha asegurado que de ahora al 11 de mayo 500.000 personas por semana podrán hacerse las pruebas. A pesar de que en su discurso televisado, Macron declaró que "no se harían pruebas a todos los franceses, no tendría sentido".

Varios países europeos ya han comenzado a reducir las restricciones, incluyendo Alemania, Austria, España y Dinamarca.