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Calma aparente tras el fin de los enfrentamientos entre chechenos y magrebíes en Dijon

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Calma aparente tras el fin de los enfrentamientos entre chechenos y magrebíes en Dijon
Derechos de autor  PHILIPPE DESMAZES/AFP or licensors
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Una extraña sensación de calma regresa al barrio de Gresilles, en la ciudad francesa de Dijón (este), tras cuatro días de guerrilla urbana entre miembros de las comunidades chechena y magrebí:

- "Me sorprendió porque vinieron a atacarnos a todos. Dijeron que salieran los árabes. Mis hijos y yo estábamos asustados y nos quedamos en casa", explicaba un vecino.

En el origen de este estallido de ira, está la agresión que sufrió un adolescente checheno el pasado viernes. La noticia se propagó y exageró en las redes sociales y durante varias noches cientos de integrantes de la diáspora chechena acudieron al barrio armados con palos y barras de hierro para vengarse.

"La policía les dejaba golpear a la gente. Estaban fuera del vecindario mirando a lo lejos", se queja otro residente en Gresilles.

Laurent Núñez-Belda, número dos del ministro del Interior, visitó la zona el lunes para tranquilizar a los residentes y reforzar la presencia policial:

"A partir de esta tarde, en Dijon habrá dos unidades de fuerza móvil que estarán presentes en el terreno, lo que significa cerca de 150 funcionarios de la gendarmería", anunció.

Pero para algunos de los residentes en el habitualmente pacífico barrio de Gresilles, el anuncio de Núñez-Belda supo a poco y llegó demasiado tarde, cuando ya se habían causado daños tanto a la propiedad como a la confianza en las autoridades.

"Los vecinos de Gresilles no sólo están enojados con la policía, ausente durante tres días, sino que también están enfadados por el relato que han hecho los medios de comunicación, que, afirman, están diciendo que esta ciudad tiene un gran problema con las drogas", comenta el reportero Oliver Whitfield-Miocic para Euronews.

- "Hay drogas en todo el mundo, en todos los barrios de Francia, en todas las ciudades, en todas partes. No solo aquí", se queja un vecino.

Marine Le Pen, líder del partido ultraderechista francés Agrupación Nacional también visitó Dijon, donde culpó de lo ocurrido a las políticas de inmigración permisivas de este y otros Ejecutivos:

- "Esta situación es de una gravedad sin precedentes y debe ser vista como una advertencia para nuestra nación", alertó Le Pen.

El Ministerio del Interior dice que está analizando la posibilidad de deportar a los extranjeros involucrados en los disturbios. Los vecinos de Gresilles de origen magrebí replican que si bien los más ancianos fueron emigrantes, sus descendientes son y se sienten franceses .