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Tensión en la UE en la negociación del fondo de recuperación de la COVID-19

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Tensión en la UE en la negociación del fondo de recuperación de la COVID-19
Derechos de autor  Olivier Matthys/AP
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Después de tres días de reuniones intensas y muy tensas en Bruselas, los líderes de la Unión Europea continúan peléandose para llegar a un acuerdo sobre los términos del presupuesto y del fondo de recuperación del coronavirus.

"La cuantía real del paquete en cuanto a su escala y equilibrio entre subvenciones y préstamos. Ahí es donde se mantiene un significativo desacuerdo, a pesar de los movimientos del día y la noche de ayer", declara Micheál Martin, primer ministro de Irlanda.

Las mesas de trabajo se han llenado de negociaciones sobre el paquete propuesto de 1,68 billones de euros, el presupuesto de siete años y el fondo especial de recuperación económica. Los líderes de países de Europa del Este se oponen a las condiciones relacionadas con el Estado de derecho.

Los dirigentes de las naciones del sur de Europa rechazan la petición de los cuatro países conocidos como 'frugales' de fijar una cantidad menor, sujeta a a requisitos de reforma económica.

"La realidad de esta cumbre de la Unión Europea es esencialmente la misma de todas las otras cumbres. Cada uno de los líderes ahí dentro tiene que regresar a casa con algo que pueda vender a los votantes como una victoria. Pero esta es diferente porque las cantidades de dinero sobre las que están discutiendo son tan grandes que las apuestas son más altas que nunca", afirma Jack Parrock, corresponsal de Euronews.

El primer ministro neerlandés, Mark Rutte, ha mantenido la oposición más dura a las propuestas colocadas sobre la mesa. Se afirma que insistió en el establecimiento de un tope de 350 000 millones de euros en subvenciones, prefiriendo los préstamos con condiciones estrictas.

"Respecto a la gobernanza del crédito de recuperación y resiliencia, han insistido en la unanimidad del voto para la aprobación de los planes nacionales de recuperación. Así, básicamente, todos los Estados miembro tendrían poder de veto sobre los planes en lo que respecta a cómo los otros Estados miembro querrían gastar el dinero", señala Marta Pilati, analista política.

También se libran batallas sobre cómo hacer las economías europeas más verdes a través del presupuesto. Algo que tendría que estar establecido y en funcionamiento antes de finales de este año.