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Los alcaldes franceses piden más protección tras varios casos de violencia contra ellos

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Los alcaldes franceses piden más protección tras varios casos de violencia contra ellos
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Estamos en Croisilles, una pequeña localidad francesa de poco menos de 2.000 habitantes. El pasado siete de agosto, tras las quejas de algunos vecinos por los ruidos que llegan de la calle, el alcalde, Gérard Dué, se presenta en el lugar sin poder imaginar como acabara el asunto:

"Le dije al hombre "dame tus llaves, no puedes conducir, vas sin carnet". Y entonces, como un rayo, no vi nada venir, y terminé tres metros más allá, con mis zapatos por un lado y yo por el otro, con la espalda el codo arañados y la muñeca lastimada", nos cuenta Dué.

El mes pasado, la Asociación de Alcaldes Franceses quiso concienciar a la población sobre el actual "clima de inseguridad" al que se enfrentan tanto ellos como otros cargos electos casi como parte de su trabajo.

Más responsabilidades que poderes

En agosto de 2019, Francia entera quedó conmocionada después de que el alcalde de Signes, en la costa mediterránea, fue asesinado al tratar de acabar con el problema de la basura ilegal en la calle. En lo que va de 2020, la Asociación de Alcaldes ha registrado 233 actos de agresión. En 2019 fueron 383 casos.

"En realidad, el Estado, y más exactamente el poder judicial, considera que son problemas secundarios, sin el mayor interés, y que en se interponen en el camino de la labor de la justicia", se lamenta el vicepresidente des la Asociación, André Flajolet. "Cuando lo cierto es que este es un asunto fundamental para la protección del lema de la República "Libertad, Igualdad y Fraternidad".

Además de sus atribuciones de administración municipal, los alcaldes franceses se encargan también de la policía administrativa, con responsabilidad de actuación sobre cuestiones como la de la basura, la contaminación acústica o los comportamientos peligrosos. Para muchos, no obstante sus poderes no coinciden con sus responsabilidades y las sanciones tampoco coinciden con los delitos.

"Todo el mundo tiene que hacerse cargo de sus responsabilidades", recuerda el senador Philippe Bas. "La gente ha de saber que atacar a un alcalde, es como atacar a un gendarme o a la policía, que es una circunstancia agravante y que no se puede esperar ninguna clemencia por parte del fiscal general ni del tribunal. Cada asalto lleva a una sanción".

En diciembre de 2019, una ley intentó resolver este problema otorgando a los alcaldes más facultades de policía administrativa. Pero esta ley no consiguió su objetivo, ya que trata el problema solo a posteriori, proporcionando a los alcaldes apoyo psicológico o financiero. Con las elecciones al Senado al caer, los alcaldes esperan poder ser escuchados.