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Nadal conquista su decimotercer título en Roland Garros tras derrotar a Djokovic (6-0, 6-2 y 7-5)

El tenista español Rafael Nadal
El tenista español Rafael Nadal   -   Derechos de autor  Christophe Ena/Copyright 2020 The Associated Press. All rights reserved
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El tenista español Rafael Nadal entra en la leyenda al conquistar su decimotercer título en Roland Garros.

Nadal ha derrotado a su eterno rival, el serbio Novak Djokovic, en tres sets por 6-0, 6-2, y 7-5, en 2 horas y 41 minutos. Es además su triunfo número 100 sobre la tierra batida de París en la que solo ha perdido dos partidos.

Tras esta victoria, Nadal iguala el récord de 20 títulos de Grand Slam en poder del suizo, Roger Federer.

Además es el primer tenista de la historia que gana 13 veces el mismo torneo.

Supera a la mítica Martina Navratilova que atesora en su palmarés 12 triunfos en Chicago.

La fuerza arrolladora de Rafael Nadal

El español, que aterrizó en París con solo tres partidos tras el confinamiento, demostró que en Roland Garros se crece y endosó a Djokovic su segunda derrota de la temporada, después de que la sufrió en el Abierto de Estados Unidos por descalificación tras dar un pelotazo a una jueza de línea, frente al también español Pablo Carreño.

El número uno del mundo se queda en 17 grandes por ahora y con un único triunfo en París, sin poder convertirse en el primer tenista de la 'era abierta' que suma al menos dos veces cada uno de ellos.

Media hora antes del inicio del partido, el otoño se hizo presente en forma de lluvia y el techo recién estrenado de la Philippe Chatrier justificaba la inversión: la final de 2020 se jugaría a cubierto, como la del Abierto de Australia de 2012.

El augurio era malo para el español, amante del sol y de las condiciones de juego que acarrea y que había perdido aquella única final entre ambos bajo techo.

Pero el español no tiene tiempo de entretenerse en estadísticas, ni en repasar los libros de historia ni en ocuparse de todo lo que no suceda en el cuadrilátero ocre que ha convertido en su feudo.

Quien entró frío fue el serbio, rígido y sin la viveza que le caracteriza, a merced del juego de Nadal, mejor plantado, más hambriento de ganar el duelo. De nada sirvieron los intentos del número uno del mundo por buscar huecos en el muro del mallorquín, ni abusando de las dejadas ni buscando ángulos imposibles. Todo lo que iba del lado del español, volvía envenenado.

Con solo uno de cada cuatro primeros servicios, el balcánico renunciaba a una de sus mejores armas y así se explica que sus saques fueran desfilando del de lado de Nadal, que, firme con el suyo, tardó casi media hora en conceder una bola de rotura.

Una sola en el primer set, que no aprovechó el serbio, que dejó escapar en blanco la manga, el segundo 6-0 de la historia entre ambos tras el de Roma del año pasado, entonces también a favor del español.

Mejoró el porcentaje de primeros servicios del serbio y ganó su primer juego para abrir la segunda manga, pero, a cambio, Nadal leyó mejor el juego en la red y secó el sustento que daban a Djokovic las dejadas.

La apisonadora española no flojeó y el serbio tenía que arriesgar demasiado, buscar lo imposible, lo que puede salir bien o mal. El número uno no tenía su día y multiplicó los errores, sin lograr desarmar la defensa de Nadal.

Solo a mitad del tercer set se produjo un amago de reacción de Djokovic, que, tras haber cedido su saque, lo recuperó convirtiendo su primera bola de rotura de las 5 que tuvo y arengó a las despobladas gradas, en busca de sustento para intentar lo que nadie había logrado antes, remontar dos sets a Nadal en tierra batida.

No se vino abajo el español, que siguió con su fuerza para lograr la victoria liberadora con un punto directo de saque.