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Activistas europeos contra la obsolescencia programada

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Obsolescencia programada
Obsolescencia programada   -   Derechos de autor  Kent Gilbert/AP
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Reparar un teléfono o un ordenador puede llegar a ser toda una odisea para los consumidores europeos. Se debe a que sus fabricantes suelen limitar el tiempo de uso de sus productos, lo que se conoce como obsolescencia programada e incluso dificultar su reparación. Esta situación ha provocado la movilización de muchos activistas europeos que quieren conseguir el derecho a una reparación sencilla y asequible con la que producir menos basura y favorecer la economía circular.

"Estamos produciendo más desechos electrónicos y basura que nunca. Hablamos de unos 53 millones de toneladas, lo que es enorme. Así que al dar a la gente el derecho y la posibilidad de reparar sus propios productos, se reduce claramente la cantidad de residuos que estamos enviando a los vertederos", afirma Chloé Mikolajczak, activista del movimiento europeo "Derecho a reparar".

Algunos políticos europeos también abogan por un cambio. Proponen modificar el término "obsolescencia programada" por el de "obsolescencia prematura", con el cual se protegería más a los consumidores si sus dispositivos dejan de funcionar.

"La obsolescencia programada te hace pensar que fue el fabricante quien programó la obsolescencia a propósito. Desde un punto de vista legal, es difícil de probar. Mientras que con la obsolescencia prematura, todo lo que se necesita para probar su obsolescencia es demostrar que la vida útil de un objeto no se corresponde con la que en realidad debería ser", señala el eurodiputado David Cormand, perteneciente al grupo de Los Verdes/Alianza Libre Europea.

La semana pasada, la Comisión de Mercado Interior y Protección del Consumidor del Parlamento Europeo (IMCO) reconoció el derecho a la reparación pero no impuso normas más estrictas a los fabricantes, como etiquetas obligatorias para indicar la vida útil y el potencial de reparación de cada producto.

"Lo que nos decepciona es el hecho de que hayan adoptado enmiendas que limitan el etiquetado obligatorio de los productos y hacen que sea voluntario. También han debilitado las disposiciones sobre obsolescencia prematura a favor de la obsolescencia planificada, que sabemos que es muy difícil de probar y están suprimiendo la referencia a los criterios de sostenibilidad obligatorios para las adquisiciones públicas, así que en general, han diluido la propuesta inicial".

Se espera que los eurodiputados voten al respecto en una sesión plenaria a finales de este mes.