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Bérgamo trata de cerrar las heridas abiertas por el coronavirus

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Por Julian GOMEZ
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Bérgamo trata de cerrar las heridas abiertas por el coronavirus
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En marzo de 2020, un hospital de Bérgamo se convirtió en el epicentro europeo de una trágica pandemia, entonces en ciernes. En algunas localidades alrededor de la ciudad, en el norte de Italia, la COVID-19 se cobró más vidas en tres semanas que la totalidad del año precedente. Las cicatrices aún supuran.

Una niebla fría cubre el Santuario de Zuccarello, en Nembro, una de las localidades de Bérgamo más duramente afectadas. Matteo Cella ha sido párroco aquí durante 10 años. Su servicio religioso de la tarde a menudo se transforma en un homenaje a las víctimas del coronavirus. Entre marzo y abril de 2020, casi el 2 % de la población de Nembro falleció.

La trágica pérdida de seres irreemplazables

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Padre Matteo Cella© Euronews

"Más allá de estas estadísticas, había personas, gente que era muy especial para nuestra comunidad. Por ejemplo, una matrona, de 58 años. Era una voluntaria muy activa aquí en la parroquia, una persona muy conocida. Cuidó de su propia madre hasta que esta falleció a causa de la COVID-19. Luego ella misma contrajo el virus, y murió una semana más tarde. Apenas unas semanas antes había sido abuela. Hubo un día, en marzo, en el que el teléfono de la parroquia sonó 16 veces. Cada llamada fue para anunciar el fallecimiento de un vecino", declara el Padre Matteo Cella.

La tasa de mortalidad interanual subió en un 400 %. Las iglesias dejaron de tocar las campanas a muerto; se habían convertido en una fuente de miedo y ansiedad. Las funerarias estaban desbordadas. Los cementerios locales debieron cancelar temporalmente los sepelios.

"Cuando los funerales fueron interrumpidos, veníamos aquí en pequeños grupos, solamente los familiares muy íntimos. Celebrábamos apenas un rito funerario muy breve, una bendición de las almas; cada rito era muy corto, y muy intenso. Fue nuestra única forma, el único lenguaje del que disponíamos para aportar un poco de humanidad a unos finales de vida que habían sido tan atormentados, porque muchas de las víctimas habían muerto en total soledad, lejos de sus seres queridos", añade el religioso.

El dolor y la cólera de quienes han perdido a algunos de sus seres más queridos

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Sara y Diego, hijos de víctimas de la COVID-19© Euronews

Sara y Diego saben bien lo que es perder seres queridos en total soledad. Diego, obrero metalúrgico, perdió a su padre y a su madre en apenas cuatro días. Más o menos al mismo tiempo, Sara, agente de seguridad en el aeropuerto de Bérgamo, perdió a su padre.

"Fue un hombre que dio su vida a sus hijos. Y sin embargo mi padre murió solo. También mi madre; murió sola. Nadie debería encontrarse en una situación así. Y la historia de su padre es más o menos la misma", explica Diego Federici, hijo de un matrimonio que falleció a causa del coronavirus.

"Sí. Mi padre era muy joven. Tenía 67 años. Gozaba de muy buena salud, no tenía ninguna patología. Pasó 5 días en casa con fiebre. La fiebre no bajaba. Nuestro médico de familia nos dijo que no nos preocupáramos si no desarrollaba insuficiencia respiratoria, que parecía una gripe ordinaria, que no era el coronavirus. Pero la fiebre no bajaba. Así que, mi madre, decidió llevar a mi padre al hospital, a urgencias. Mi padre anduvo hasta el coche por sí mismo; condujeron hasta el hospital y lo ingresaron. Y fue la última vez que lo vimos", relata Sara Invernizzi, hija de un fallecido por COVID-19.

Sara y Diego se conocieron en pleno duelo. Ahora viven juntos. Ambos pertenecen a la asociación "Denunciaremos", que busca respuestas y justicia ante lo que no funcionó al principio de la pandemia. Primero en Bérgamo y, luego, en toda Italia.

"Estoy muy indignado. Nuestros padres se fueron demasiado pronto. No se lo merecían. Ni tampoco otras 60 000 personas merecían morir así. Tantas familias destruidas para siempre por esta maldición. Esta es la razón por la que estamos luchando. Queremos justicia. Queremos entender qué se puede hacer, qué no se puede hacer. Queremos saber si las reglas fueron respetadas. Y.... ¡basta!", añadeDiego Federici.

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La unión en el dolor y la desgracia

Un puesto militar en Milán hace tests a entre 300 y 500 personas por día. Entre el personal médico, el capitán del ejército italiano Karim Rachedi. Es un doctor militar, un veterano en misiones en Afganistán y Líbano.Al comienzo de la primera oleada, fue movilizado para apoyar a las urgencias del desbordado hospital principal de Bérgamo. En una de sus tardes libres, accedió a regresar con nosotros al hospital, donde las tragedias se sucedían, minuto a minuto.

"Recuerdo a un hombre que estaba llorando. No podía dejar de llorar. Me acerqué para tratar de entender qué le ocurría. Me dijo que su hijo llevaba días ingresado en el mismo hospital y que estaba muy preocupado. Así que accedí a la base de datos del ordenador par comprobar la situación clínica de su hijo, que era muy joven, había nacido en 1977. Vi que estaba en cuidados intensivos.Llamé parapreguntar qué tal estaba, y me dijeron que acababa de morir, hacía unos minutos. Nunca me había encontrado en una situación similar. Me tuve que dar la vuelta y decirle a un padre que su hijo acababa de morir", cuenta el dorctor militar, Karim Rachedi.

Y sin embargo, sus dos meses en el hospital fueron también en cierto modo enriquecedores, dice.

"Mi mejor recuerdo es con uno de nuestros pacientes. Había sido ingresado en situación crítica. Logró recuperarse y eventualmente fue dado de alta. Era carpintero. Y un tiempo después regresó y nos dio unos pequeños corazones que había tallado en madera. En ellos se puede leer 'Mola Mia', es argot de Bérgamo para la expresión italiana 'Non Mollare Mai'. 'Nunca te rindas' es su significado", añade el doctor.

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La lucha contra el miedo y la resignación que trae consigo la COVID-19

Bérgamo y sus municipios cercanos están todavía aprendiendo a vivir con la pandemia. El Padre Matteo organiza, a amenudo, reuniones con adolescentes cuyas vidas han sido bruscamente perturbadas. Junto al dolor y al sufrimiento, la tragedia ha traído aquí también un cierto sentimiento nuevo de introspección y solidaridad, asegura el párroco.

"Algunas personas han utilizado la pandemia para encontrar activamente medios para ser útiles al mundo y a la comunidad. Otros han comprendido la necesidad de tomarse la vida más en serio, de ser más responsables, y están trabajando en ellos mismos con ese objetivo. Es cierto que no todo el mundo ha tenido esta reacción, no todo el mundo comparte estos sentimientos. Pero quienes lo están haciendo son ejemplos positivos de personas que no se han dejado derrotar por el miedo y la resignación", concluye el Padre Matteo Cella.

-Enlaces útiles-

Información sobre el coronavirus en el municipio de Nembro

Cuenta oficial de twitter para OratorioNembro

Organización 'Noi Denunceremo' - Verdad y Justicia para las víctimas de la COVID-19

Centro de pruebas para detectar la COVID-19 en Milán

Hospital Giovanni XXIII de Bérgamo