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Deportaciones de quince minutos para los romaníes

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Por Elena Cavallone  & Aïda Sanchez Alonso
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French police controlling Roma's documents
French police controlling Roma's documents   -   Derechos de autor  Euronews

Es temprano por la mañana cuando este grupo de romaníes que viven en un asentamiento en las afueras de Lille, en Francia, se prepara para ir a la policía. Hace una semana, los agentes hicieron una redada, confiscando sus documentos y ordenándoles que se presentaran en la comisaría para ser deportados.A pesar de ser ciudadanos europeos de Rumanía, el gobierno francés asegura que no tienen derecho a establecerse en el país.

“Llegaron y tocaron la puerta bum bum bum Policía Policía, dennos los documentos. Esto no está bien. Vine aquí a buscar trabajo, no a robar o cualquier otra cosa”, explica Victor, uno de los residentes.

Varios activistas brindan ayuda y transportan a los residentes del campamento, que son deportados regularmente, desde la frontera belga.

La periodista de Euronews, Elena Cavallone, se ha trasladado a la frontera entre Bélgica y Francia para presenciar una de las deportaciones. La policía lleva a los romaníes hasta la frontera, les entrega sus documentos y después vuelve a Francia. Entonces, los romaníes cruzan la frontera belga y en menos de 15 minutos vuelven hacia Lille. Según los activistas, la policía ha estado escenificando este proceso durante diez años… ¿Por qué?

“Es muy fácil para la prefectura y la policía fronteriza expulsarlos. Vienen a los barrios marginales y la gente duerme aquí, así que es extremadamente fácil. Son los únicos ciudadanos europeos víctimas de este tipo de cosas. Existe una gran polémica en Francia por el hecho de que no se cumplen las obligaciones de salir del territorio francés. Los romaníes pueden mejorar las estadísticas ”, asegura el abogado del colectivo solidaridad ROM, Dominique Plancke.

En 2020 hubo 13 deportaciones en este campo de romaníes y esta ya es la segunda de 2021. La expulsión de romaníes de este asentamiento representa el 13% del total en la región de Lille. Pero estas deportaciones no solo son falsas, también son contraproducentes.

“En cualquier caso, no ven su futuro en ningún otro lugar que no sea nuestro país, por eso estas expulsiones impiden su integración, su capacidad para encontrar un trabajo”, insiste Plancke.

Por hoy la puesta en escena ha terminado. Víctor y su esposa finalmente recuperaron sus identificaciones. Por ahora pueden sentirse seguros, al menos hasta la próxima puesta en escena.