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La pandemia en Europa, un paso adelante y otro atrás

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Controles policiales en la República Checa, donde se ha restringido la movilidad.
Controles policiales en la República Checa, donde se ha restringido la movilidad.   -   Derechos de autor  AP
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La República Checa cumple un año de su primer brote de coronavirus con controles en todo el país, para limitar la movilidad de los ciudadanos. Unos 30.000 agentes participaron en una operación sin precedentes, con unos 500 puntos de control. Solo se puede viajar a otros municipios para ir a trabajar o cuidar de familiares. Y solo permanecen abiertas tiendas de alimentos, farmacias y floristerías.

En Finlandia, la primera ministra ha declarado el estado de emergencia, mientras se preparan nuevas restricciones. A partir del 8 de marzo, y durante al menos tres semanas, los restaurantes solo podrán servir comida para llevar.

"El cierre temporal de negocios para comer y beber está diseñado para frenar la epidemia junto con otras medidas acordadas. La situación del virus es mala y se está deteriorando. Por lo tanto, el Gobierno cree que es fundamental reducir el contacto físico con estas medidas", declaraba Sanna Marin, primera ministra de Finlandia.

Y este lunes, los alemanes acudieron en masa a las peluquerías, que reabrieron sus puertas tras dos meses y medio de cierre. La medida siguió al retorno a clase de muchos alumnos de primaria, hace una semana. También han reabierto floristerías y ferreterías.

El miércoles, se tomarán nuevas decisiones sobre las restricciones, como sobre el cierre de bares y restaurantes, e instalaciones deportivas y de ocio.

Dinamarca también ha relajado algunas restricciones. Las tiendas han vuelto a abrir en todo el país. Pero las peluquerías permanecen cerradas y los niños a partir del 4° grado siguen estudiando desde casa.

En Italia, mientras surgen nuevos casos de la COVID-19 en el norte del país, la isla de Cerdeña se ha ganado el codiciado estatus de 'zona blanca', lo que permite cenar y beber en restaurantes y bares, y la reapertura después de meses de cierre de gimnasios, cines y teatros. Cerdeña tiene ahora una incidencia menor a 50 casos por cada 100.000 habitantes.