El bisonte europeo regresa con fuerza al continente tras rozar la extinción, impulsando la biodiversidad, ayudando a capturar carbono y favoreciendo la recuperación de ecosistemas en varios países.
El bisonte europeo está regresando a lo largo y ancho del continente y con su vuelta aporta numerosos beneficios para la fauna. Antaño muy extendido, el mayor mamífero terrestre salvaje de Europa estuvo a punto de extinguirse a principios del siglo XX debido a la caza y a la pérdida de hábitat. Hoy se pueden encontrar manadas en el Reino Unido, Rumanía, Alemania, Suiza, Polonia, Bielorrusia y Lituania.
El resurgir del bisonte europeo
El bisonte europeo, o wisent, llegó a habitar buena parte del continente antes de que la caza diezmara sus poblaciones. Cuando en 1927 fue abatido en el Cáucaso el último bisonte europeo salvaje, quedaban con vida menos de 60 ejemplares en zoos y parques privados, según Rewilding Europe, una organización dedicada a crear paisajes renaturalizados.
Desde la década de 1950 el bisonte europeo empezó a reintroducirse en libertad y se ha convertido en una de las historias de recuperación de fauna más exitosas del continente. En los últimos diez años, se estima que el número de bisontes europeos en libertad ha pasado de 2.579 a 7.000 ejemplares, con las mayores manadas en Bielorrusia y Polonia.
Los esfuerzos de Rewilding Europe han logrado que hoy más de 100 bisontes europeos vaguen en libertad por los Cárpatos meridionales de Rumanía, mientras que las montañas Ródope de Bulgaria albergan desde 2019 una población salvaje pequeña pero en expansión, la primera vez que el animal vive en libertad allí desde la Edad Media.
Los bisontes impulsan la biodiversidad en los bosques del Reino Unido
La reintroducción del bisonte en Europa también está teniendo un impacto ambiental positivo más amplio. En el Reino Unido, una manada fue reintroducida en el bosque de Blean, en Kent, en 2022. Unos años después ya está teniendo un "gran impacto", explicó la conservacionista Hannah Mackins al diario británico 'The Independent'. Estos animales ayudan a la regeneración del bosque y gestionan hábitats para otras especies al pastar, derribar árboles, arrancar la corteza y darse baños de polvo.
Esto incrementa la biodiversidad y restaura ecosistemas complejos, lo que hace que los entornos sean más resistentes frente al cambio climático. Mackins asegura que el efecto ya se nota.
"Cuando paseamos por allí entra mucha más luz hasta el suelo del bosque, vemos especies que antes no podían crecer porque todo estaba muy denso de árboles, helechos y zarzas", explicó.
Los puentes para bisontes, dos ya instalados y otros dos que se construirán antes de que acabe el año, pretenden permitir que la manada acceda a una zona mucho más amplia del bosque.
Los bisontes de Rumanía ayudan a capturar carbono
Tras desaparecer de Rumanía hace más de 200 años, Rewilding Europe y WWF Romania reintrodujeron el bisonte en los Cárpatos en 2014. Un estudio de 2024 de la Universidad de Yale sugiere que estos grandes herbívoros podrían desempeñar un papel en la mitigación del impacto del cambio climático.
La manada, de 170 ejemplares, podría estar ayudando a capturar y almacenar el carbono que emiten cada año hasta 84.000 coches de gasolina estadounidenses de tamaño medio.
Lo hacen mediante una combinación de pastoreo uniforme de los pastizales, reciclaje de nutrientes que fertilizan el suelo, dispersión de semillas y compactación del suelo para evitar la liberación de carbono.
Los investigadores señalan que, al haber evolucionado junto a este ecosistema durante millones de años, su desaparición alteró ese delicado equilibrio y provocó la liberación de carbono.
No obstante, los autores del informe advierten que su estimación podría ser hasta un 55 por ciento superior o inferior. La cifra más alta equivale a unos 84.000 coches de gasolina estadounidenses al año y la mediana se sitúa en 43.000 vehículos.
Los bisontes en Países Bajos benefician a los pájaros cantores
En Países Bajos, los bisontes están prestando una ayuda inesperada a los pájaros cantores durante la temporada de cría. En el Parque Nacional South Kennermerland, las aves paseriformes reutilizan el pelaje de invierno que la manada muda en primavera para construir sus nidos.
Según Wisentproject Kraansvlak, la entidad que gestiona la zona, el pelo de bisonte es el material preferido porque es lanoso y suave, proporciona buen aislamiento y mantiene la temperatura de los huevos. Añade que estudiantes de biología aplicada investigan ahora si este material de nidificación influye en el éxito reproductor de las aves.